Todas las semanas vengo un día a Ezcaray. Por trabajo. He mirado la fecha de la semana pasada y fue el martes. Llena de tachones, cuando todo lo demás está impoluto. Quizás tú ya te habías ido y yo seguía con mi rutina.
Hoy, antes de marcharme he venido al puente. Miro a mi espalda y veo el frontón y el paraje donde siempre ponen la orquesta y donde posiblemente hayamos estado alguna vez. No tengo recuerdos contigo en Ezcaray.
Y hoy quería ver el río, porque escucho la melodía al piano de Yiruma, River flows in you, y me acuerdo de ti. No sé si la conocías, pero seguro que te gustaría.
Ahora te siento en cada elemento de la naturaleza.
Tengo que seguir, tengo que regresar a la rutina y tengo que aprender a vivir sin ti. Y créeme si te digo que levantarse cada día es una tortura. Terriblemente insoportable.

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