miércoles, septiembre 29, 2021

Las cosas que me recuerdan a él

Cada cosa que me rodea me recuerda a él, en la calle, en casa, en una conversación, en una persona... Intento a veces no pensar en él, pero no puedo, está demasiado presente en mi mente como para rechazar todos los recuerdos que me llegan de él. 
Despierto de madrugada y sólo quiero volver a dormir porque mientras duermo no recuerdo la cruda realidad de que él ya no está.
Me paso horas escuchando My inmortal de Evanescence y muchas veces no soy capaz de escucharla hasta el final. Y hoy he recordado todas las canciones que hemos compartido a lo largo de los años, y todas las canciones que me recuerdan a él o a un momento con él. Así que me he evadido descargándome todas las canciones que me recuerdan a él para llevarlas en el coche.
A él no le gustaba la canción de Evanescence, pero es una canción muy idónea para las circunstancias en las que me encuentro y para poner música a esta pena infinita en que estoy inmersa.
Y es que pongo la tele y veo a alguien que llevaba un moño como el que llevaba él, pongo el canal de Youtube y aparece alguien tocando la batería, me pongo a leer y aparece un lugar de la India que contiene la palabra "Chini". En cada cosa y persona que me rodea está él.
Sigo sin soportar esta terrible ausencia.
He intentado proseguir con las vivencias de mi viaje a Almería, pero creo que todavía es pronto, y sobre todo recuerdo que él aún estaba aquí, y entonces vuelve a resultarme insoportable esta pérdida.

Hay una vez en la vida que nos llega un amor tan grande que no se puede describir con palabras. Yo tuve ese amor con Chini, y pese a que me distancié nunca dejé de quererle. Y cuando, tras el confinamiento, comprendí que siempre había que estar cerca de las personas que queremos y estaba pensando cómo acercarme de nuevo a él, ya no hubo ocasión. Tenía que haber seguido a mi corazón cuando sentía que tenía que acercarme a él porque un día podía ser tarde. Y para mí fue tarde. 
Afortunados los que hemos sentido ese amor tan grande una vez en la vida...

Hoy he recordado cómo empezó todo. En nuestros tiernos dieciséis años. Cuando un verano de segundo de BUP me quedaron matemáticas y física y química, y mi madre me apuntó a clases particulares durante todas las mañanas de aquel verano. Quién iba a pensar entonces que ahí iba a surgir en mí la chispa de un amor que no había de tener fin hasta... que él partió el martes pasado a un lugar donde ya no le puedo seguir. 
Durante aquel verano nos vimos todas las mañanas y entonces empezamos a hablar y a llevarnos genial. Pero aún era pronto para saber que todo podía ser mucho más intenso. 

Con el paso de los años jamás hubiera pensado que tuviera que despedirme de Chini tan pronto y tan de repente. Con el paso de los años jamás pensé que iba a llegar el día en que tendría que aprender a vivir sin él. Y esta ausencia ha apagado incluso la luz que iluminaba mis días. 

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