sábado, octubre 15, 2022

Viaje a Lisboa: Baixa

Plaza do Roxio, Lisboa

Baixa es como se conoce en Lisboa a la zona más céntrica, donde se encuentran las plazas de Pedro IV y Roxio, donde desemboca la arteria principal de la ciudad, la Avenida da Liberdade, y desde donde la Rúa Augusta nos lleva a la Plaza do Comercio, que ya se encuentra junto al río Tajo. 

Ruinas de la iglesia de Nuestra Señora do Carmo, destruida durante el terremoto de 1755

Es la zona más turística, llena de tiendas y restaurantes, donde llegan todos los tranvías, donde queda todo el mundo. Es la zona para pasear y dejarse llevar por el trasiego de gente.

Vistas del Castillo de San Jorge desde Roxio

Como la anterior vez no tuve ocasión de ver ni de lejos la Avenida da Liberdade, tengo que dar dos pinceladas sobre esta gran avenida. En la parte contraria a Baixa hay una rotonda y en ella se eleva, majestuosa, la estatua del Marqués de Pombal. Su figura es adorada en Lisboa porque fue el reconstructor de la ciudad tras el desafortunado terremoto que asoló Lisboa en 1755.

Estatua del Marqués de Pombal, Avenida da Liberdade

El 1 de noviembre de 1755, día de Todos los Santos, Lisboa sufrió un terrible terremoto que destruyó gran parte de la ciudad. Fue tan duro que el terremoto hizo que el mar se levantara, por lo que también sufrió un tsunami. Y además esto llevó a un incendio que duró días y días. El incendio vino provocado porque en el siglo XVIII en todos los hogares había altares donde ponían flores y velas. Al caer el techo de las casas, miles de incendios se provocan de hogar en hogar. Es decir, ese terrorífico día Lisboa sufrió en cuestión de horas un terremoto, un tsunami y un incendio. 

Como era una época de fanatismo religioso, muchas órdenes religiosas, mirando el calendario gregoriano y revisando que era el Día de Todos los Santos, abandonaron sus conventos y monasterios en la creencia de que era un castigo enviado por Dios, de ahí que a partir de entonces no quedaran muchos religiosos en la ciudad.

En este panorama, el rey José I deja en manos del primer ministro Sebastião José de Carvalho e Mello, el marqués de Pombal, la reconstrucción de la ciudad, por lo que este hombre, fijándose en las avenidas de París y otras grandes ciudades europeas, reconstruyó la ciudad (siendo la Avenida da Liberdade una de las que reconstruyó, que antes también llevaba su nombre). Se rodeó de arquitectos, eruditos, constructores, economistas y consiguió dar un auge a la ciudad, pero su figura eclipsó al rey, por lo que en unos años y con una parte de Lisboa reconstruida, fue enviado al exilio a Brasil, donde murió. Pero en sus últimos años aún seguía tomando decisiones sobre Lisboa, pese a que hubiera un océano en medio.

El marqués de Pombal no sólo hizo reformas urbanas y económicas, sino que aprovechó la desaparición de religiosos para acabar con los autos de fe y, de paso, atar en corto a la Inquisición, que terminaría desapareciendo del país mucho antes que en otros lugares.

Elevador de Santa Justa, Lisboa

La reconstrucción de Lisboa se puede ver a pie de calle. En toda la zona de la Baixa, desde la Avenida da Liberdade, las plazas, la Rúa Augusta y la Plaza do Comercio, se puede comprobar que hay cierta alineación en su trazado, por contraste con el cercano distrito de Alfama, que no se tuvo tanto en cuenta y sus calles y casas siguen desordenadas (esto era la zona pobre de la ciudad en el siglo XVIII, de ahí la despreocupación de los gobernantes a la hora de reconstruir la ciudad).

Plaza de Pedro IV, Lisboa

En la Plaza de Pedro IV se encuentra uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, el Teatro Nacional, con su fachada neoclásica y su pórtico recordando a los antiguos templos griegos. La plaza tiene varias fuentes y puestos de flores.

La Plaza do Roxio, justo al lado, es tan pintoresca como sus edificios de azulejos y de fachadas coloridas. Da igual donde mires, allí se encuentra parte de la esencia portuguesa.

Rúa Augusta, Lisboa

Desde aquí comienza la Rúa Augusta que las conecta con la Plaza do Comercio. La Rúa Augusta es una calle imponente, céntrica, llena de tiendas y terrazas para comer, en una de cuyas calles perpendiculares se encuentra el ascensor de Santa Justa, y cuando llegas al imponente arco del final de la calle, te encuentras en la Plaza do Comercio, una explanada grandísima rodeada por edificios amarillos (el color amarillo en Portugal significa que está vinculado a la realeza). 

Plaza do Comercio, Lisboa

Antes del terremoto, en la explanada donde hoy se encuentra la Plaza do Comercio se ubicaba el Palacio Real. Tras la destrucción del edificio por el terremoto de 1755, aquí se levantó esta plaza, que durante décadas fue la puerta del comercio marítimo.

Esto es el cogollito del Lisboa, los lugares de la ciudad por donde nunca me canso de caminar.

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