miércoles, octubre 27, 2010

Eternamente dulce

A veces me da la sensación de que estoy como viviendo dentro de un sueño. Soy consciente de que no es así, que disfruto cada minuto al máximo, lo que hago como si fuera la primera (o la última) vez que lo hiciera, lo que me rodea como si nunca antes hubiera contemplado toda la belleza exterior. Estoy viviendo una de las etapas más felices de mi vida, sin duda alguna, de ahí que lo equipare a vivir dentro de un sueño.
Y para que el sueño sea perfecto tiene que haber una persona que lo dote de una magia tan especial que únicamente pueda provenir de él. También existe ese ángel, que colorea cada día con esa mirada extraordinaria, con esa sonrisa tan dulce, con esa voz tan sensual. Si él forma parte de mis sueños no existirían tales sueños si no le viera cada día, si no me sintiera tan hechizada en cada encuentro…
A veces siento que él me da algo invisible que nadie más me da, quizás por eso haya llegado a quererle tanto. Y a veces me gustaría susurrarle al oído todo lo que vale, toda la belleza que veo en él, todo lo que me aporta cada día.
En estos momentos, sin duda previos a dormir, me encantaría escabullirme en sus sueños y velar por él. Y le abrazaría, le abrazaría fuerte para que mañana no se esfume como si fuera aire. Aunque las imágenes son aire y siempre están presentes.

Creo que me voy a soñar con él.

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