
Imagino el mejor recuerdo que tengo. Si lo multiplicara por mil sería un recuerdo sublime.
El recuerdo más dulce no es un único recuerdo, sino una sucesión de instantes vividos intensamente y en ese recuerdo aparece la persona más dulce que existe, un ángel que todo lo hace perfecto, en cuya mirada se ve todo lo mejor que existe en el mundo.
La dulzura de esa persona es inigualable.
Estamos cargados de recuerdos, unos mejores y otros peores, pero algunos de ellos nos hacen sonreír al momento.
Desde que conozco a esa persona tan magnífica la sucesión de instantes a recordar es interminable. Los voy guardando en el corazón y, de repente, un día te acuerdas de un gesto y eres capaz de evocar incluso la canción que sonaba de fondo y los colores que te rodeaban. Tengo recuerdos muy entrañables de esa persona y, sobre todo, cargados de una dulzura inmensa.
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