
Ayer cerré los ojos demasiado pronto. Imaginé la inmensidad del mar rugiendo frente a nuestros ojos, imaginé la humedad de la arena de una playa completamente desierta. El viento que silbaba y hacía que unas solitarias palmeras se tambalearan. Y sentía el tacto de sus dedos enlazados con los míos.
"El océano es como la vida. Si ya resulta agotador llegar hasta el final, imposible resulta regresar".
Es un buen momento para sonreír hacia el nuevo día que lleva.
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