miércoles, octubre 06, 2010

Como una droga

Se me ha vuelto a hacer tarde. A las nueve estaré en casa.
Me siento un poco a la deriva. Me gustaría que él me abrazara y me reconfortara. Simplemente necesito que me mimen un poco.
Yo creo que la culpa es de la caña que me he tomado hace diez minutos. He venido como triste, pero no es tristeza. Creo que se debe a su ausencia, a que llevo muchos días sin verle, a que necesito encontrarme con él, necesito esa magia que proviene de él...

Me voy a casa. Es un momento perfecto para irme, para mirar las estrellas mientras conduzco, para relajarme, para imaginar, para soñar...

No estoy triste. Es sólo la melancolía de no verle, la nostalgia de su mirada.

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