miércoles, octubre 20, 2010

A las cinco de la tarde

Es muy extraño llegar a la oficina pasadas las diez de la mañana. He tenido que traer al padre de unos amigos que venía al taller, así que he llegado acompañada y me ha invitado a tomar un café junto a la gasolinera.
Al llegar me ha hecho gracia que el lugar donde me gusta aparcar estaba ocupado por un coche que conozco demasiado bien.
Después no sé... No le he visto hoy tampoco.

Tengo un poco de sueño.

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