
Llevo una hora generando energía positiva, pensando en alguien muy especial. Cuando le dije que me iba a Grecia para decirle unos días después que me iría a Polonia. He estado recordando cuando le vi nada más regresar de Japón, lo guapo que estaba, cómo se me grabó su sonrisa a medida que se acercaba.
Por algo es un ángel. Al pensar en él, he sentido que todo el peso de las últimas horas no era tan pesado en realidad. Y he apartado de mí cualquier cosa negativa que me abrume.
Así que me siento regenerada, aunque todavía tengo una conversación pendiente. Aunque no será hoy.
Tenía tan nublada la mente que siento que he perdido otro día soleado. Y en esta época no abundan.
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