martes, octubre 26, 2010

Cosas diversas


He recibido el presupuesto para Polonia, donde me entran Varsovia y Cracovia. Eso quiere decir que quizás todavía marche a Polonia. El avión tarda tres horas largas desde Madrid a Varsovia.
Debería ir a casa y mirarlo detenidamente, aunque sé que cuando llegue a casa me relajaré y me reencontraré con Ken Follet y su última novela.

Aunque si hay algo que me reconfortaría ahora mismo eso sería caminar por las calles, pese al frío, de la mano de una persona muy especial. Decirle que se me están agrietando los labios del frío (siempre me pasa con el frío, aunque no salen llagas ni calenturas) y me escuecen. Dejarle que la dulce caricia de sus dedos fríos toque mis labios con esa delicadeza procedente de él. Me escuecen tanto que mañana voy a parecer una vampira. No sería la primera vez. Al agrietarse parece que se quedan en carne viva y eso les da un color rojo brillante. Seguro que si él me tocara con el tacto sedoso de sus dedos dejarían de agrietarse.

Mañana tengo comida fuera de casa, una invitación de esas que no puedes rechazar.

No hay comentarios: