
He dormido cinco horas. Me he acordado del final de la noche de ayer y no tengo palabras. Es tan encantador...
Al recordar esbozos de esa conversación, no me sorprende lo mucho que confío en él, tanto como para dejar algo de mucho peso en sus manos. Supongo que él se daría cuenta. No recuerdo que en el pasado haya confiado en alguien (dejando aparte a mi familia) tanto. ¿Cómo he llegado a confiar tanto en él...? Ni siquiera tengo una respuesta. La confianza se va forjando con el paso del tiempo.
En verdad que me urgía hablar con él.
Es adorable. Y le podía mirar a los ojos para encontrarme con toda la bondad del mundo. Y recuerdo haberme reído con él y haberme sentido en paz. En armonía.
Me tumbaré a leer, aunque tengo un poco embotada la cabeza (tanta cerveza...). Al menos, siempre puedo cerrar los ojos y sonreír pensando en las últimas horas.
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