Como muchos otros días, la pereza de coger el coche ha hecho que me quedara a comer aquí. En la puerta del Gambrinus había un cartel del concierto de Sabina. Entonces he pensado en la persona con la que me gustaría ir. Ha faltado poco para que le enviara un mensaje impulsivo, diciéndole que fuéramos, que ya me encargaba yo de las entradas. Y pasar todo un sábado con él...
A mis amigas no les gusta Sabina (sin duda, porque no lo han escuchado más que en sus canciones más celebres, Y nos dieron las diez y las once...), pero a él creo que sí. A mí no me gustan los conciertos, pero es Sabina, y si fuera con él...
Ha sido verlo y pensar en él. En que me gustaría ir con él.
Pero sé que es algo que dejaré pasar.
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