jueves, octubre 14, 2010

Más de medianoche

Pasada la medianoche y con un pie en la cama, me pregunto qué estará haciendo, en qué estará pensando, si estará soñando ya. Me gustaría tanto abrazarle en estos momentos y preguntarle cómo le ha ido el día, cubrirle el rostro de besos hasta quedarme dormida...
Con ese pensamiento que me trae calma, debería ir a dormir. Aunque es pronto para cerrar los ojos y, posiblemente, me embarque en un libro, un libro que tiene tantas frases de amor que me desborda y me lleva a hacer increíbles pausas para pensar en él.

En el silencio de la noche sigo pensando en él.

Añoro que llegue mañana sólo para volver a encontrarme con él (quizás), para volver a sentir ese torrente de emociones tan variopintas, para sentir cada vez más fuertes los latidos de mi corazón, para redescubrir el mundo tan perfecto que me muestran sus ojos...

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