
Es un buen momento para irse a casa. Al final, se ha hecho de noche.
No ha sido buen día. Por la mañana me dolía la cabeza, después se veían unas increíbles nubes grises y ahora sonrío. Sonrío al pensar en él. Aunque no le he visto, y entonces le echo de menos.
Me acuerdo de su mirada angelical y me siento un poco más feliz.
Y ahora, pese a que amenaza lluvias, me iría a caminar con él. O a tomar algo. No sé, a compartir minutos, más minutos con él. A perderme en su mirada, en su sonrisa, en sus palabras.
He tenido que llegar al fondo de un pozo, verlo todo negro, para volver a subir al pretil y comprender todo lo que le quiero. He tenido que vaciar mi corazón para quedarme con lo mejor, y lo mejor que alberga mi corazón es el amor que siento por él. Es curioso, porque ahora sonrío. Sonrío al pensar en él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario