
Me encuentro en una perpetua tranquilidad, con el corazón en llamas y sonriendo sin motivo aparente. Y a veces me acuerdo de él, de su mirada perfecta, de esa voz tan sensual, de esa sonrisa tan dulce... Daría un mundo por encontrármelo de nuevo esta noche y volverme a quedar prendida en sus historias.
Hace unos días hablaba de la armonía que rige mi vida en los últimos meses. Ahora esa armonía está aquí en todo su esplendor.
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