
Hace una magnífica tarde. Una de esas tardes de octubre soleadas en que apetece quedar con alguien realmente especial. En este caso, esa persona tan especial es alguien en concreto. Me gustaría contarle tantas cosas...
Es una tarde en que me gustaría cogerle de la mano y caminar sobre las recién caídas hojas secas, contar las baldosas rojas y escuchar esa voz tan sensual. Y robarle un beso de vez en cuanto.
Tendré que dejar de soñar durante un rato.
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