
Esta mañana ya había decidido que me quedaría aquí a comer. Al mediodía iba por la calle dejando que la lluvia mojara mi piel. El resultado ha sido que me he mojado de verdad, se me ha rizado el pelo y las punteras de las botas aún continúan mojadas. Ya después de comer, en el súper, me he encontrado con alguien, alguien que me ha llevado a pensar en otro alguien.
En la caja me fijaba en los productos que se llevaba la señora que estaba justo antes que yo. En este caso eran un número ingente de geles y cremas hidratantes, tantos que sólo podían estar de oferta. Antes, cuando iba más de compras, me fijaba mucho en lo que se llevaba la gente. Los productos que una persona compra dicen mucho del carácter de esa persona.
He estado exactamente cinco minutos. No me gusta pasearme entre los estantes, casi siempre sé lo que tengo que comprar y no tengo tiempo más que para coger lo que he ido a comprar: pan, carne y fruta.
Era el único momento del día en que podía pasar por el súper.
En breves me iré a tomar un café.
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