
He quedado a las cinco a tomar café en la ermita. No quiero pasarme toda la tarde holgazaneando en casa. Aunque esté allí tomando café, mi mente seguirá sumergida en el momento de ayer en que me lo encontré, en que le tenía para mí sola y me aprendía de memoria por enésima vez sus rasgos, y seguiré escuchando su voz en mi memoria...
Creo que esta tarde toca póker. Y quizás hablemos a ver si nos vamos a algún sitio el fin de semana del 1 de noviembre.
El tiempo corre y he de irme.
Estoy contenta hoy.
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