sábado, diciembre 16, 2006

¿Por qué tenemos que hacer regalos en Navidad?

Salía hace unas horas, bajo un cielo que iba cambiando de color. La niebla iba dejando entrever el sol a medida que pasaban las horas.
Salía con la intención de comprar lo más urgente en estos momentos: lotería de Navidad (no soy jugadora pero los compromisos no tienen vuelta de hoja) y el billete de tren a casa.
He venido con la lotería pero he dejado de lado entrar en una agencia de viajes, así que he terminado sin cogerlo. Para variar, lo cogeré a última hora, y eso no está bien cuando soy consciente de la horda de estudiantes que se marchan estos días a casa. No me gustan estos viajes multitudinarios, y por lo general suelo marcharme un día antes o un día después, igual que cuando vuelva, que vendré varios días antes. Y los peores viajes son los de Navidad. Además, que para colmo seguro que, justo el día que más gente se va, habrá huelga de trenes. Siempre lo hacen. Mi suerte es que siempre tienen que salir el mínimo de viajes y el Talgo a Barcelona Sants es el único tren que nunca tiene derecho a huelga.

Nada más llegar a la calle Toro, zona comercial por excelencia, se me iban los ojos. Sin pensar en cómo voy a meter todo en la maleta y si llegará sano y salvo, he decidido que compraría todos los regalos a mi gente aquí. Así me lo quito de encima para cuando esté en casa. Ahora empiezo a imaginar cómo llevaré todo el día que me vaya. Sólo he dejado un regalo, el más difícil de todos, el de mi padre. Nunca sé qué regalarle. Algo encontraré, claro, pero es tan difícil...

Mi mesa de estudio en estos momentos está llena de paquetes de vivos colores.
Compra el regalo de tu amiga invisible (un joyero de piel) que todavía no sé quién es, pero decidimos comprar algo impersonal. Compra regalos a tus hermanos: una corbata, una colonia con un Ferrari de exposición, una caja de madera demasiado ornamentada. Y sobre todo, compra el regalo de tu madre, pidiendo que te hagan la cesta un poco pomposa porque las que ves en las estanterías son muy juveniles. Y que sea atractiva, que dé mil vueltas a lo demás, porque justamente el cumpleaños de tu madre coincide con uno de los días de grandes comilonas de estas próximas fechas.

Pero no me quedo corta con todo esto si digo que yo también me he autorregalado cosas, que he caído en el exacerbado consumismo de esta época y que estoy contenta con lo que me he comprado: una americana de piel, zapatos y bolso a juego.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

la chaqueta es bonita, pero me parece un poco de señora mayor

los zapatos, es que a mi el leopardo....

K dijo...

La chaqueta es mogollón de juvenil. Cuando me la ponga ya te enviaré una foto :$
Ya verás que no es mismo verla así en frío que puesta.

Los zapatos y el bolso... en cuanto pasen las navidades quedarán olvidados en el armario de casa... o mi madre se encargará de darles buen uso (usa la misma talla de pie que yo, aunque no le gusta llevar tanto tacón).
La cuestión es que me lo llevo a casa, pero al volver a Salamanca no me los traeré. Aquí visto muy informal :D