viernes, diciembre 01, 2006

1 de diciembre


¡Cómo pasa el tiempo!
Podría recordar todos los primeros de mes de todo este año, sin necesidad de leer lo que escribí entonces.
Debería haber ido a pagar el alquiler del piso, pero lo he dejado para el lunes. Debo prepararme para sacar el tema que más me afecta y más me jode en estos momentos: mis vecinos del 3º A. El caso es que con el fin de semana en medio es posible que el lunes esté más quemada todavía. Nos quejábamos el año pasado de los vecinos, pero este año es muchísimo peor. No voy a extenderme con este tema. Simplemente por un poco de civismo deberían darse cuenta de que no viven solos. Me dan igual sus fiestas, cosa que aguanto perfectamente, lo que no soporto es que si me voy a la cama me despierten a las 4 de la madrugada porque bajan las escaleras como caballos desbocados y con un volumen de voz bastante alto. En fin, gente que no tiene sentido de la responsabilidad, supongo.
Es uno de diciembre. En un mes estaremos ya en 2007, con los resquicios del atracón de la noche anterior todavía en el cuerpo. Recuerdo muchos principios de año en los que llegaba a casa bien entrada la mañana y recuerdo despertarme a media tarde. Lo peor es el estado físico en que te despiertas. Lo mejor es que guardas para siempre el año que se fue y te abres hacia lo que viene.
Y yo tengo buenos recuerdos, muy buenos, del 2006, así como tengo en la mente cosas que quisiera olvidar y no puedo, pensamientos con los que terminas conviviendo, y que llega un momento que incluso empiezas a sonreír con esos pensamientos. 6 meses de luz, 6 meses de oscuridad. Así se puede resumir el año que acabará dentro de un mes. No quiero concretar. Sólo sé que dentro de un mes cerraré los ojos ante lo que se fue y los abriré mirando hacia el amplio camino que comienza ante mis ojos, con sus baches y obstáculos, pero también con bellos momentos que quedarán grabados a fuego en mi mente y llena de deseos que nadie podrá quitarme jamás.
Y lo demás serán recuerdos. Son tesoros tan valiosos los recuerdos, esos recuerdos que son sólo nuestros. Nadie podrá quitárnoslos jamás.

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