
Si la Estatua de la Libertad quiere ponerle los cuernos al Colón de Barcelona, siempre puede hacerlo con el Colón de Salamanca. No es tan alto y tan esbelto como el catalán, más bien es bajito y achaparrado. La única coincidencia con el Colón de Barcelona es que no saben lo que es una brújula y que marcan, por tanto, las direcciones equivocadas. El de Barcelona señala al mar Mediterráneo, pero como la Tierra es redonda, como bien creía el famoso conquistador, llegaría igualmente a América, o a las Indias Orientales, que es donde en principio quería llegar. Bien, el Colón de Salamanca, ubicado en la plaza que lleva su nombre, señala hacia el Norte, así que éste sí que lo tiene difícil para llegar a América. Igual es mejor casarle con La Sirenita de Copenhague, porque por ese camino difícilmente llegaría donde quería (o donde terminó finalmente).
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