lunes, diciembre 25, 2006

Los excesos se pagan caros


Hacía mucho tiempo que no me iba de vinos, algo que cuando estoy en La Rioja suelo hacer bastante a menudo. Años atrás me iba de "txiquiteo" con mi padre, así que me acostumbré a tomar vinos a su ritmo. Cuando llegábamos a casa todos nos esperaban con cara de cabreo (nos daban muchos días las 16.00 y mi madre y mis hermanos no empezaban a comer sin nosotros). Sólo ocurría eso en fines de semana o fechas marcadas en el calendario. Un día mi padre dejó de tomar vinos (por consejo del médico) y yo también. Ya sólo los tomo muy de vez en cuando con mis amigos.
Ayer terminamos todos, antes de cenar, en la bodega de J., donde tiene botellas de cosecha propia. Nunca había probado antes su vino. Pero estaba bueno.
Cuando llegué a casa, en los colores se me notaba que iba algo cocida, cosa que no importó pues seguí tomando vino mientras el resto daba cuenta de los langostinos.
Después de cenar me quedé traspuesta en el sofá. Y enseguida tuve que irme a la cama. El vino me dio sueño, claro.
A las 5 de la madrugada me he despertado con una especie de resaca y no me ha quedado otra que empezar a beber agua. Mi hermano pequeño no había venido. Seguro que anoche, como otras nochebuenas, estaban jugando en un bar de mi pueblo a los montones, un juego de cartas donde se mueve bastante dinero. Todavía no sé muy bien cómo va ese juego. Creo que se ponen varios montones de cartas al azar boca abajo. Cada uno elige un montón a la vez que pone dinero (los demás creo que deben ir subiendo la apuesta mientras eligen otro montón). Al dejarlos al descubierto, el que tenga la carta más alta es el que se lleva todo. Luego se complica porque hay una banca y no sé qué más. Ya he dicho que no sabía muy bien cómo es, sólo sé que es todo cuestión de suerte; evidentemente yo lo he visto desde fuera y no me mola nada. Y aunque parezca muy simple, el caso es que los que juegan se enganchan fácilmente y pasan las horas sin que se den cuenta. Además crea expectación pues al moverse tanto dinero la gente se queda mirando alrededor sin atreverse a participar.
Hoy, en el "vermut" no podré tomar vinos. Me conformaré con unos mostitos.

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