domingo, enero 05, 2014

Viaje rápido a León (28 y 29 de Diciembre de 2013)

Calle Ancha

Hace una semana fui de visita, con cuatro amigas, a León. Era la primera vez que visitaba la ciudad y, como no podía ser de otra manera, no podía marcharme de allí sin entrar, por lo menos, en la magnífica catedral. Además, había oído hablar tanto del Barrio Húmedo, que no veía por ir un rato de tapeo por allí.

El origen de León proviene del antiguo campamento militar romano Legio VI Victrix, que más tarde, durante la Reconquista, tuvo un papel importante como capital del Reino de León.
León es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y uno de los lugares destacados por los que pasa el Camino de Santiago.

A mí León me gustó mucho. Pese a encontrarte en una ciudad señorial, a veces daba la sensación de que te encontrabas en un pueblo, motivado sin duda por esas callejas en 'zigzag' que podían llevarte incluso a perder la orientación (aunque siempre nos quedará el mapa del iPhone). Lo bueno de León es que tan pronto estás en la Catedral, como de repente paseas por el Barrio Romántico, y en cuestión de pocos minutos estás tomando una tapa en el Barrio Húmedo. Y es que está todo tan cerca…
Parador de San Marcos

Cuando llegamos, lo primero que vimos, porque teníamos el alojamiento en una calle cercana, fue el famoso Parador de San Marcos. Fue impresionante descubrir este antiguo hospital de peregrinos, construido en el siglo XII, que gracias a las donaciones económicas de varios nobles leoneses se levantó para que pudieran hospedarse “los pobres de Cristo”. Así se convirtió en un hospital, a la vez que templo, que sirvió de refugio para los peregrinos que realizaban el Camino de Santiago.
En los siglos XV y XVI su estado de abandono era tal, que los monarcas leoneses decidieron contratar arquitectos renacentistas que lo restauraran, de ahí que su fachada fuera reparada en esa época, convirtiéndose en una de las joyas del plateresco español.
Desde sus orígenes, el edificio ha estado destinado a diferentes usos: desde hospital de peregrinos, a prisión, escuela, convento, campo de concentración de prisioneros republicanos durante la Guerra Civil, Cuartel de Caballería, hasta Diputación, diócesis y Ministerio de Guerra. Su último uso es el de Parador Nacional, con una categoría de cinco estrellas.

Como curiosidad, cabe decir que uno de los residentes más ilustres de este edificio cuando se destinó a prisión fue Francisco de Quevedo, durante cuatro años en el siglo XVII. De su estancia en este lugar escribió los siguientes versos:

de rigurosísima prisión, enfermo de tres heridas,
que con los fríos y la vecindad de un río
que tengo por cabecera, se me han cancerado,
y por falta de cirujano, no sin piedad,
Me han visto cauterizar con mis manos;
Tan pobre que de limosnas me han abrigado
Y entretenido la vida.
El horror de mis trabajos ha espantado a todos
”.

San Isidoro de León

Otro de los edificios emblemáticos, que vimos nada más estacionar el coche, fue la basílica de San Isidoro, pero sólo la parte exterior, ya que no teníamos tiempo para entrar. La recuerdo bien de cuando estudiaba el románico en Historia del Arte. La torre que se ve de San Isidoro es la que se conoce como “Torre del Gallo” y en sus orígenes su misión era defensiva. En la cúspide tiene una veleta con un gallo, que durante siglos fue símbolo de la ciudad.
Tendré que regresar a León para ver el interior.

Arco de la Cárcel

Otro de los lugares céntricos por los que pasamos en coche fue el Arco de la Cárcel, que en la época de los romanos era una de las puertas de entrada a la ciudad. Se encontraba junto a una fortaleza que desapareció en la Edad Moderna. El arco está presidido por una estatua dedicada a Pelayo. Fue reconstruido en el siglo XVIII y es la única puerta de entrada a la ciudad que se conserva en nuestros días.
Bar La Lola

Antes de llegar al Barrio Romántico y al Barrio Húmedo, antes de llegar a esa confluencia de calles que se juntan en la Calle Ancha, pasamos por uno de los bares célebres de León, La Lola, que es famoso por ser propiedad de los cantantes oriundos de la ciudad, los Café Quijano.
A medida que caminábamos hacia la Calle Ancha, había puestos navideños donde vendían todo tipo de cachivaches, pero mi mirada fue directa a las torrecillas de un edificio que sobresalía sobre nuestras cabezas. Admiradora de Antonio Gaudí, sólo él podía levantar en la ciudad un edificio como la Casa Botines, aunque me consta que aún hay en León otro palacio diseñado por él, pero no lo vimos.
Casa Botines

Todo comenzó a finales del siglo XIX cuando el comerciante catalán Joan Homs i Botinàs se asentó en León para reanudar su negocio de préstamos y crear un almacén de tejidos. Necesitaban acondicionar una nueva casa para el negocio y les recomendaron a Gaudí, que en ese momento se encontraba en Astorga, haciéndose cargo de la obra del Palacio Episcopal.
La deformación del apellido del comerciante dio nombre al inmueble. En 1931, el edificio fue adquirido por la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León, que lo restauró, rompiendo el diseño original. El edificio ha sido la sede de Caja León.
El proyecto de Gaudí fue un edificio de estilo neogótico, unificado a su estilo modernista. En las plantas bajas albergó, en su origen, los despachos y almacenes del negocio de tejidos, mientras que las plantas superiores se destinaron a viviendas.
La fachada muestra un reloj y una escultura de San Jorge y el dragón. En 1950, cuando se intentó sustituir la estatua de San Jorge por la de la patrona de León, se encontró tras San Jorge un tubo de plomo que contenía documentos relacionados con la obra: los planos del edificio firmados por Gaudí, el contrato de propiedad del solar, el acta de conclusión de las obras y periódicos locales.
Estatua de Gaudí

Frente a la Casa Botines se puede contemplar la estatua de Antonio Gaudí sentado en un banco.
Palacio de los Guzmanes

Al otro lado de la calle se encuentra el Palacio de los Guzmanes, un palacio del siglo XVI de estilo renacentista que llama la atención en la Calle Ancha. Lo mandó construir Ramiro Núñez de Guzmán, antiguo líder comunero, sobre un solar que ocupaban las casas señoriales de su familia. La familia de los Guzmanes era uno de los linajes leoneses más antiguos, una de las casas nobles más influyentes, ya que ostentaban importantes cargos dentro de los poderes locales. Para demostrar este poder, Ramiro quiso construir un palacio que sobresaliera en el entorno urbano, encargando su trazado a uno de los arquitectos más prestigiosos de la época, Rodrigo Gil de Hontañón, que diseñó un palacio rectangular con patio central, cuya fachada principal había de abrirse a la plaza existente para poder contemplarlo desde ella. Este proyecto tuvo que enfrentarse a las limitaciones existentes: los solares tenían una traza irregular, igual que las calles limítrofes, y el nuevo edificio necesitaba incorporar una zona de la antigua muralla. En el siglo XVI se interrumpieron las obras, por lo que el palacio quedó incompleto, y un siglo después dejó de utilizarse como residencia habitual de la familia, por lo que comenzó su rápido deterioro.
A finales del siglo XIX lo alquiló la Diputación Provincial de León, cuya sede se encuentra allí en la actualidad. La Diputación se encargó de su restauración hasta ver el edificio que hoy se puede contemplar.

Plaza Mayor

La Plaza Mayor, ubicada en el corazón del casco antiguo, junto al Barrio Húmedo, data de finales del siglo XVII, y recuerda mucho a otras plazas mayores españolas, como la de Madrid. La Plaza fue diseñada por Francisco del Piñal, al igual que el edifico del Consistorio que preside la plaza, de estilo barroco.

Nos encontrábamos en pleno Barrio Húmedo, famoso por sus sabrosas tapas. Me recordó mucho a las calles Laurel y San Juan en Logroño, sólo que en León no te cobran las tapas, y en Logroño salen por un ojo de la cara. Probamos un vino afrutado riquísimo (creo recordar que se llamaba “carey” o algo similar), más bien parecía un zumo de frutas que un vino.
Plaza de San Martín

En la Plaza de San Martín, llena de top-mantas cuando llegamos, había varios bares de tapeo que merecían la pena. Esta plaza fue el lugar en torno al cual se concentraban los artesanos, mercaderes y peregrinos de la ciudad, actividades que en la actualidad han sido sustituidas por actividades hoteleras y de esparcimiento.
De tapas por León: cecina, croquetas y patatitas, acompañado por el vino típico afrutado

Recuerdo haber probado unas patatas con picadillo, la morcilla untada, el choricito directamente al fuego, croquetas, patatas con una salsa que ni era rosa ni era ali-oli y cecina. ¡Qué buena estaba la cecina leonesa!


Tapa típica de León

Es probable que el origen del Barrio Húmedo se encuentre en la antigua cannaba romana, lugar donde vivían los civiles que abastecían de productos al campamento.

Terminaré el viaje de León hablando de la célebre catedral. Dedicada a Santa María de Regla, la catedral de León data del siglo XIII y es uno de los ejemplos de templos góticos en nuestro país, junto a la catedral de Burgos y Toledo. Se la conoce como Pulchra leonina y se encuentra en pleno Camino de Santiago.

Mientras el domingo a primera hora dos amigas andaban en busca de una farmacia de guardia y otras dos dormían un rato más, yo decidí entrar a conocer la catedral cuyo estilo y vidrieras había estudiado en Historia del Arte en COU. Yo me había quedado en una confitería desayunando mientras volvían las de la farmacia, y como empezaban a tardar y yo a impacientarme por estar sentada sin hacer nada, busqué en el iPhone el emplazamiento de la catedral (hay que tener en cuenta que era mi primera visita a León y me encontraba algo desubicada). Como descubrí que la catedral se encontraba casi al lado, decidí caminar y entrar a verla.
Catedral de León

La catedral de León es célebre, sobre todo, por llevar al extremo la “desmaterialización” del arte gótico, es decir, reducir los muros a su mínima expresión para sustituirlos por vitrales de colores, lo que crea una de las mayores colecciones de vidrieras del mundo.
Interior de la catedral de León

Originariamente, bajo la actual catedral, los romanos habían construido unas termas que ocupaban un solar mucho mayor al que ocupa la planta de la catedral actual. Se descubrieron restos de las termas romanas en la restauración del templo del siglo XIX.
Durante la Reconquista cristiana, sobre las antiguas termas romanas se levantó un palacio real. Cuando en el siglo X el rey Ordoño II venció a los árabes en la batalla de San Esteban de Gormaz, en señal de agradecimiento, cedió el palacio para construir la primera catedral. El templo fue custodiado por monjes de la Orden de San Benito.
Interior de la catedral

Bajo el reinado de Alfonso X El Sabio, que preconizó el desarrollo cultural en todo el territorio, se construyó la catedral gótica tal y como hoy la conocemos. El arquitecto de esta catedral fue el maestro Enrique, quien es posible que hubiera trabajado con anterioridad en la catedral de Burgos. Es la época de las grandes catedrales góticas: Reims y Chartres en Francia; Colonia en Alemania; Burgos, León y Toledo en España. Al igual que el resto de templos góticos franceses, la de León está construida con un módulo geométrico en el triángulo (ad triangulum), cuyos miembros se relacionan con la raíz cuadrada de 3, al que responden la totalidad de sus partes y del todo.
Interior de la catedral

La catedral de León no estuvo exenta de problemas, sobre todo en la parte que se asienta sobre los restos romanos, que dificultó la buena cimentación de los pilares. La acumulación de humedades y la filtración de aguas ocasionó muchos inconvenientes a los maestros. Además, la mayor parte de los sillares de la catedral son de piedra de mediocre calidad, del tipo calizo, con poca resistencia a los agentes atmosféricos. Por otra parte, los numerosos soportes son muy frágiles y las líneas se reducen a una depuración total, por lo que varios arquitectos de la época pusieron en duda que el proyecto pudiera mantenerse en pie. Esta estructura endeble hizo que a partir del siglo XV sufriera constantes transformaciones, intervenciones y restauraciones.
La extrema fragilidad del edificio empezó a dar problemas, siendo que se contrataron varios arquitectos que intentaron salvar la catedral de la ruina, y finalmente se quedó abierta una de las alas de la nave central, sin conseguir que el edificio se mantuviera en pie. En el siglo XIX llegó Juan de Madrazo, que estudió los fundamentos del arte gótico, y colocó encimbrados de madera en las cubiertas y cúpula de la catedral, que hicieron de contrapeso, con lo que finalmente consiguió que la catedral no se declarara en ruina.
A principios del siglo XX, se abría al público la catedral, que después de varios siglos, por fin había encontrado la estabilidad definitiva.
La Virgen Blanca (original)

En una de las capillas se encuentra la estatua de la Virgen Blanca original, que durante siglos estuvo ocupando el parteluz de una de las puertas del templo. Como se temía que se deteriorara más la estatua, se hizo una copia para el parteluz, mientras la estatua original se muestra en una de las capillas laterales.
Parteluz con la Virgen Blanca (copia)

Cuenta la leyenda que sobre la puerta de San Juan, en la parte interior, cuelga un pellejo, que la tradición leonesa ha identificado como “un topo maligno”. Parece ser que en los primeros años de construcción de la catedral el topo destrozaba por las noches todo lo construido a lo largo del día. Los leoneses se impacientaban porque la obra de la prometida catedral no avanzaba, por lo que decidieron acabar con aquel ser maligno y le esperaron durante una noche, acabando con él a garrotazos. En recuerdo de aquel acontecimiento y en agradecimiento a la Virgen María, la piel del animal fue colgada en el interior de la catedral.

El retablo que se encuentra hoy en día en la catedral no fue el retablo original, ya que el primer retablo era mucho más grande, lo que hacía que se taparan las vidrieras. Finalmente encargaron un retablo de madera en varias piezas, que no oculta los colores vívidos de las vidrieras que se encuentran en la parte posterior al altar.
Claustro de la catedral

Tras escuchar con la audio-guía la tormentosa historia de la catedral de León, me dirigí al claustro que se encontraba al lado. Un claustro gótico muy hermoso que se levantó con posterioridad a la catedral. Este claustro alberga el actual Museo Catedralicio, al que me invitaron entrar, pero ya llevaba mucho tiempo allí y tenía que ir a buscar a mi gente.
Ramo Leonés

Hay algo que me llamó la atención mucho porque nunca lo había visto. Se trata de los ramos leoneses. Allí es típico poner en la época navideña una estructura de madera con símbolos que representan deseos en vistas al año siguiente. En la parte superior se colocan doce velas que representan los doce meses del año y en el resto de la estructura se van colgando objetos para atraer la buena suerte. Por ejemplo, los amigos que allí tenemos tenían un chupete (acababan de ser papás), el pan del Santo y trigo (porque el padre de ella es agricultor), algunos objetos de sus trabajos respectivos (para seguir en ese trabajo), etc. Me pareció algo diferente y muy tradicional.

Fue un viaje rápido pero fructífero. Tan sólo hace una semana estábamos allí y parece que han pasado siglos. Pero lo disfruté mucho y quedaron muchas cosas pendientes de visitar, lo que podría llevar a una nueva visita en el futuro.

2 comentarios:

Isi dijo...

Me han encantado la entrada y las fotos!!
Me alegro de que vieras tantas cosas en tan poquito tiempo (aunque tengas que volver a ver algunas con más detenimiento, jaja) y de que te gustara tanto la ciudad. Veo además que te llevaron a comer muy buenas tapas :D
A mí me encanta vivir aquí!!

K dijo...

No me extraña, es una ciudad fantástica, y parece tranquila para vivir. Claro que en tan poquito tiempo no pude ver de la ciudad todo lo que hubiera querido. Pero hubo un poco de todo.

Saludos!!