Hace una semana fui de visita,
con cuatro amigas, a León. Era la primera vez que visitaba la ciudad y,
como no podía ser de otra manera, no podía marcharme de allí sin entrar, por lo
menos, en la magnífica catedral. Además, había oído hablar tanto del Barrio
Húmedo, que no veía por ir un rato de tapeo por allí.
El origen de León proviene del antiguo campamento militar romano Legio VI Victrix, que más tarde, durante la Reconquista, tuvo un papel importante como capital del Reino de León.
León es Patrimonio de la
Humanidad por la UNESCO y uno de los lugares destacados por los que pasa el
Camino de Santiago.
A mí León me gustó mucho. Pese a
encontrarte en una ciudad señorial, a veces daba la sensación de que te
encontrabas en un pueblo, motivado sin duda por esas callejas en 'zigzag' que
podían llevarte incluso a perder la orientación (aunque siempre nos quedará el
mapa del iPhone). Lo bueno de León es que tan pronto estás en la Catedral, como
de repente paseas por el Barrio Romántico, y en cuestión de pocos minutos estás tomando una
tapa en el Barrio Húmedo. Y es que está todo tan cerca…
Cuando llegamos, lo primero que
vimos, porque teníamos el alojamiento en una calle cercana, fue el famoso
Parador de San Marcos. Fue impresionante descubrir este antiguo hospital de
peregrinos, construido en el siglo XII, que gracias a las donaciones económicas
de varios nobles leoneses se levantó para que pudieran hospedarse “los pobres
de Cristo”. Así se convirtió en un hospital, a la vez que templo, que sirvió de
refugio para los peregrinos que realizaban el Camino de Santiago.
En los siglos XV y XVI su estado
de abandono era tal, que los monarcas leoneses decidieron contratar arquitectos
renacentistas que lo restauraran, de ahí que su fachada fuera reparada en esa
época, convirtiéndose en una de las joyas del plateresco español.
Desde sus orígenes, el edificio
ha estado destinado a diferentes usos: desde hospital de peregrinos, a prisión,
escuela, convento, campo de concentración de prisioneros republicanos durante
la Guerra Civil, Cuartel de Caballería, hasta Diputación, diócesis y Ministerio
de Guerra. Su último uso es el de Parador Nacional, con una categoría de cinco
estrellas.
Como curiosidad, cabe decir que
uno de los residentes más ilustres de este edificio cuando se destinó a prisión
fue Francisco de Quevedo, durante cuatro años en el siglo XVII. De su estancia
en este lugar escribió los siguientes versos:
“de rigurosísima prisión, enfermo de tres heridas,
que con los fríos y la vecindad de un río
que tengo por cabecera, se me han cancerado,
y por falta de cirujano, no sin piedad,
Me han visto cauterizar con mis manos;
Tan pobre que de limosnas me han abrigado
Y entretenido la vida.
El horror de mis trabajos ha espantado a todos”.
Otro de los edificios
emblemáticos, que vimos nada más estacionar el coche, fue la basílica de San
Isidoro, pero sólo la parte exterior, ya que no teníamos tiempo para entrar. La
recuerdo bien de cuando estudiaba el románico en Historia del Arte. La torre
que se ve de San Isidoro es la que se conoce como “Torre del Gallo” y en sus
orígenes su misión era defensiva. En la cúspide tiene una veleta con un gallo,
que durante siglos fue símbolo de la ciudad.
Arco de la Cárcel
Otro de los lugares céntricos por
los que pasamos en coche fue el Arco de la Cárcel, que en la época de los
romanos era una de las puertas de entrada a la ciudad. Se encontraba junto a
una fortaleza que desapareció en la Edad Moderna. El arco está presidido por
una estatua dedicada a Pelayo. Fue reconstruido en el siglo XVIII y es la única
puerta de entrada a la ciudad que se conserva en nuestros días.
Antes de llegar al Barrio
Romántico y al Barrio Húmedo, antes de llegar a esa confluencia de calles que
se juntan en la Calle Ancha, pasamos por uno de los bares célebres de León, La Lola, que es famoso por ser propiedad
de los cantantes oriundos de la ciudad, los Café Quijano.
A medida que caminábamos hacia la
Calle Ancha, había puestos navideños donde vendían todo tipo de cachivaches,
pero mi mirada fue directa a las torrecillas de un edificio que sobresalía
sobre nuestras cabezas. Admiradora de Antonio Gaudí, sólo él podía levantar en
la ciudad un edificio como la Casa Botines, aunque me consta que aún hay en
León otro palacio diseñado por él, pero no lo vimos.
Todo comenzó a finales del siglo
XIX cuando el comerciante catalán Joan Homs i Botinàs se asentó en León para reanudar
su negocio de préstamos y crear un almacén de tejidos. Necesitaban acondicionar
una nueva casa para el negocio y les recomendaron a Gaudí, que en ese momento
se encontraba en Astorga, haciéndose cargo de la obra del Palacio Episcopal.
La deformación del apellido del
comerciante dio nombre al inmueble. En 1931, el edificio fue adquirido por la
Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León, que lo restauró, rompiendo el diseño
original. El edificio ha sido la sede de Caja León.
El proyecto de Gaudí fue un
edificio de estilo neogótico, unificado a su estilo modernista. En las plantas
bajas albergó, en su origen, los despachos y almacenes del negocio de tejidos,
mientras que las plantas superiores se destinaron a viviendas.
La fachada muestra un reloj y una
escultura de San Jorge y el dragón. En 1950, cuando se intentó sustituir la
estatua de San Jorge por la de la patrona de León, se encontró tras San Jorge
un tubo de plomo que contenía documentos relacionados con la obra: los planos
del edificio firmados por Gaudí, el contrato de propiedad del solar, el acta de
conclusión de las obras y periódicos locales.
Frente a la Casa Botines se puede
contemplar la estatua de Antonio Gaudí sentado en un banco.
Al otro lado de la calle se encuentra
el Palacio de los Guzmanes, un palacio del siglo XVI de estilo renacentista que
llama la atención en la Calle Ancha. Lo mandó construir Ramiro Núñez de Guzmán,
antiguo líder comunero, sobre un solar que ocupaban las casas señoriales de su
familia. La familia de los Guzmanes era uno de los linajes leoneses más
antiguos, una de las casas nobles más influyentes, ya que ostentaban
importantes cargos dentro de los poderes locales. Para demostrar este poder,
Ramiro quiso construir un palacio que sobresaliera en el entorno urbano,
encargando su trazado a uno de los arquitectos más prestigiosos de la época,
Rodrigo Gil de Hontañón, que diseñó un palacio rectangular con patio central,
cuya fachada principal había de abrirse a la plaza existente para poder
contemplarlo desde ella. Este proyecto tuvo que enfrentarse a las limitaciones
existentes: los solares tenían una traza irregular, igual que las calles
limítrofes, y el nuevo edificio necesitaba incorporar una zona de la antigua
muralla. En el siglo XVI se interrumpieron las obras, por lo que el palacio
quedó incompleto, y un siglo después dejó de utilizarse como residencia
habitual de la familia, por lo que comenzó su rápido deterioro.
A finales del siglo XIX lo alquiló
la Diputación Provincial de León, cuya sede se encuentra allí en la actualidad.
La Diputación se encargó de su restauración hasta ver el edificio que hoy se puede
contemplar.
Plaza Mayor
La Plaza Mayor, ubicada en el corazón del casco antiguo, junto al Barrio Húmedo, data de finales del siglo XVII, y recuerda mucho a otras plazas mayores españolas, como la de Madrid. La Plaza fue diseñada por Francisco del Piñal, al igual que el edifico del Consistorio que preside la plaza, de estilo barroco.
Nos encontrábamos en pleno Barrio Húmedo, famoso por sus sabrosas tapas. Me recordó mucho a las calles Laurel y San Juan en Logroño, sólo que en León no te cobran las tapas, y en Logroño salen por un ojo de la cara. Probamos un vino afrutado riquísimo (creo recordar que se llamaba “carey” o algo similar), más bien parecía un zumo de frutas que un vino.
En la Plaza de San Martín, llena
de top-mantas cuando llegamos, había varios bares de tapeo que merecían la
pena. Esta plaza fue el lugar en torno al cual se concentraban los artesanos,
mercaderes y peregrinos de la ciudad, actividades que en la actualidad han sido
sustituidas por actividades hoteleras y de esparcimiento.
Recuerdo haber probado unas
patatas con picadillo, la morcilla untada, el choricito directamente al fuego,
croquetas, patatas con una salsa que ni era rosa ni era ali-oli y cecina. ¡Qué
buena estaba la cecina leonesa!
Tapa típica de León
Es probable que el origen del Barrio Húmedo se encuentre en la antigua cannaba romana, lugar donde vivían los civiles que abastecían de productos al campamento.
Terminaré el viaje de León
hablando de la célebre catedral. Dedicada a Santa María de Regla, la catedral
de León data del siglo XIII y es uno de los ejemplos de templos góticos en
nuestro país, junto a la catedral de Burgos y Toledo. Se la conoce como Pulchra leonina y se encuentra en pleno
Camino de Santiago.
Mientras el domingo a primera
hora dos amigas andaban en busca de una farmacia de guardia y otras dos dormían
un rato más, yo decidí entrar a conocer la catedral cuyo estilo y vidrieras
había estudiado en Historia del Arte en COU. Yo me había quedado en una
confitería desayunando mientras volvían las de la farmacia, y como empezaban a
tardar y yo a impacientarme por estar sentada sin hacer nada, busqué en el
iPhone el emplazamiento de la catedral (hay que tener en cuenta que era mi primera
visita a León y me encontraba algo desubicada). Como descubrí que la catedral
se encontraba casi al lado, decidí caminar y entrar a verla.
La catedral de León es célebre,
sobre todo, por llevar al extremo la “desmaterialización” del arte gótico, es
decir, reducir los muros a su mínima expresión para sustituirlos por vitrales
de colores, lo que crea una de las mayores colecciones de vidrieras del mundo.
Originariamente, bajo la actual catedral,
los romanos habían construido unas termas que ocupaban un solar mucho mayor al
que ocupa la planta de la catedral actual. Se descubrieron restos de las termas
romanas en la restauración del templo del siglo XIX.
Durante la Reconquista cristiana, sobre las
antiguas termas romanas se levantó un palacio real. Cuando en el siglo X el rey
Ordoño II venció a los árabes en la batalla de San Esteban de Gormaz, en señal
de agradecimiento, cedió el palacio para construir la primera catedral. El
templo fue custodiado por monjes de la Orden de San Benito.
Bajo el reinado de Alfonso X El Sabio, que
preconizó el desarrollo cultural en todo el territorio, se construyó la
catedral gótica tal y como hoy la conocemos. El arquitecto de esta catedral fue
el maestro Enrique, quien es posible que hubiera trabajado con anterioridad en
la catedral de Burgos. Es la época de las grandes catedrales góticas: Reims y
Chartres en Francia; Colonia en Alemania; Burgos, León y Toledo en España. Al
igual que el resto de templos góticos franceses, la de León está construida con
un módulo geométrico en el triángulo (ad triangulum), cuyos miembros se
relacionan con la raíz cuadrada de 3, al que responden la totalidad de sus
partes y del todo.
La catedral de León no estuvo exenta de
problemas, sobre todo en la parte que se asienta sobre los restos romanos, que
dificultó la buena cimentación de los pilares. La acumulación de humedades y la
filtración de aguas ocasionó muchos inconvenientes a los maestros. Además, la
mayor parte de los sillares de la catedral son de piedra de mediocre calidad,
del tipo calizo, con poca resistencia a los agentes atmosféricos. Por otra
parte, los numerosos soportes son muy frágiles y las líneas se reducen a una
depuración total, por lo que varios arquitectos de la época pusieron en duda
que el proyecto pudiera mantenerse en pie. Esta estructura endeble hizo que a
partir del siglo XV sufriera constantes transformaciones, intervenciones y
restauraciones.
La extrema fragilidad del edificio empezó a
dar problemas, siendo que se contrataron varios arquitectos que intentaron
salvar la catedral de la ruina, y finalmente se quedó abierta una de las alas
de la nave central, sin conseguir que el edificio se mantuviera en pie. En el
siglo XIX llegó Juan de Madrazo, que estudió los fundamentos del arte gótico, y
colocó encimbrados de madera en las cubiertas y cúpula de la catedral, que
hicieron de contrapeso, con lo que finalmente consiguió que la catedral no se
declarara en ruina.
A principios del siglo XX, se abría al
público la catedral, que después de varios siglos, por fin había encontrado la
estabilidad definitiva.
En una de las capillas se encuentra la
estatua de la Virgen Blanca original, que durante siglos estuvo ocupando el
parteluz de una de las puertas del templo. Como se temía que se deteriorara más
la estatua, se hizo una copia para el parteluz, mientras la estatua original se
muestra en una de las capillas laterales.
Cuenta la leyenda que sobre la puerta de
San Juan, en la parte interior, cuelga un pellejo, que la tradición leonesa ha
identificado como “un topo maligno”. Parece ser que en los primeros años de
construcción de la catedral el topo destrozaba por las noches todo lo
construido a lo largo del día. Los leoneses se impacientaban porque la obra de
la prometida catedral no avanzaba, por lo que decidieron acabar con aquel ser
maligno y le esperaron durante una noche, acabando con él a garrotazos. En recuerdo
de aquel acontecimiento y en agradecimiento a la Virgen María, la piel del
animal fue colgada en el interior de la catedral.
El retablo que se encuentra hoy en día en
la catedral no fue el retablo original, ya que el primer retablo era mucho más
grande, lo que hacía que se taparan las vidrieras. Finalmente encargaron un
retablo de madera en varias piezas, que no oculta los colores vívidos de las
vidrieras que se encuentran en la parte posterior al altar.
Tras escuchar con la audio-guía la
tormentosa historia de la catedral de León, me dirigí al claustro que se
encontraba al lado. Un claustro gótico muy hermoso que se levantó con
posterioridad a la catedral. Este claustro alberga el actual Museo
Catedralicio, al que me invitaron entrar, pero ya llevaba mucho tiempo allí y
tenía que ir a buscar a mi gente.
Hay algo que me llamó la atención mucho
porque nunca lo había visto. Se trata de los ramos leoneses. Allí es típico
poner en la época navideña una estructura de madera con símbolos que
representan deseos en vistas al año siguiente. En la parte superior se colocan
doce velas que representan los doce meses del año y en el resto de la
estructura se van colgando objetos para atraer la buena suerte. Por ejemplo,
los amigos que allí tenemos tenían un chupete (acababan de ser papás), el pan
del Santo y trigo (porque el padre de ella es agricultor), algunos objetos de
sus trabajos respectivos (para seguir en ese trabajo), etc. Me pareció algo
diferente y muy tradicional.
Fue un viaje rápido pero fructífero. Tan sólo hace una semana estábamos allí y parece que han pasado siglos. Pero lo disfruté mucho y quedaron muchas cosas pendientes de visitar, lo que podría llevar a una nueva visita en el futuro.
Fue un viaje rápido pero fructífero. Tan sólo hace una semana estábamos allí y parece que han pasado siglos. Pero lo disfruté mucho y quedaron muchas cosas pendientes de visitar, lo que podría llevar a una nueva visita en el futuro.





2 comentarios:
Me han encantado la entrada y las fotos!!
Me alegro de que vieras tantas cosas en tan poquito tiempo (aunque tengas que volver a ver algunas con más detenimiento, jaja) y de que te gustara tanto la ciudad. Veo además que te llevaron a comer muy buenas tapas :D
A mí me encanta vivir aquí!!
No me extraña, es una ciudad fantástica, y parece tranquila para vivir. Claro que en tan poquito tiempo no pude ver de la ciudad todo lo que hubiera querido. Pero hubo un poco de todo.
Saludos!!
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