martes, enero 21, 2014

Casi medianoche


Hay días que se pasan sin que apenas me dé cuenta. Al final del día llegas a casa y, cuando quieres darte cuenta, ya es la hora de cenar... y enseguida... la hora de ir a soñar.
Hay días que una persona consigue sacarnos una sonrisa cuando vamos al coche y entonces marcas su número, únicamente por el simple placer de escuchar su voz. Y, si acaso no responde, siempre puedes esperar a llegar a casa e intercambiar unas palabras con él. Son esos momentos de complicidad que te hacen sonreír.
Entonces coges el libro actual y continúas la historia que dejaste anoche sobre la mesilla. Histórica... después de tanto tiempo...

Ya es casi medianoche.

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