¿Nadie se ha acercado alguna vez a alguien que lee y entablado conversación con él?
Es como si nos atrajera esa persona lectora como un imán.
A mí me pasa. Y pese a que temo molestar en medio de la lectura ajena es todavía más poderosa la fuerza que me impulsa a hablar con él.
Porque adoro hablar de libros con lectores de verdad.
Hace unos meses vi leyendo a alguien durante varios días en una cafetería donde suelo ir. La primera vez no me atreví a decir nada, pero la siguiente tuve que preguntar qué libro estaba leyendo. Y así nos pusimos a hablar de libros.
Hoy había quedado con alguien por trabajo, alguien con quien últimamente he hablado mucho por trabajo. Y hoy me ha visto el libro y, a partir de ahí, no hemos parado de hablar de libros y recomendarnos lecturas. Ha habido una conexión especial.
Y es que los lectores, sea por lo que sea, siempre terminamos conectando, aunque los gustos sean dispares. Siempre es un placer conocer lectores nuevos.
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