Junto al Palazzo Vecchio, hay una plaza con esculturas al aire libre. Se trata de la Piazza della Signoria. Allí hay mucha gente y merece la pena darse una vuelta y descubrir las estatuas.
En la arringheria del palacio (plataforma donde antes los oradores arengaban a las multitudes) hay copias del Marzocco (león símbolo de Florencia); Judith, de Donatello; y el David, de Miguel Ángel. Recordemos que aquí se encontraba el original hasta que en 1873 se tuvo que llevar a la Galleria dell'Accademia porque allí sufrió numerosos actos vandálicos.
Si nos fijamos bien en el David, aunque se parece, hay diferencias descomunales con el original. A esta estatua le falta, entre otras cosas, la tensión que fluye del original.
La única obra original de la plaza es Hércules (1534), de Bandinelli, calificada por Cellini como "saco de melones".
La loggia del siglo XIV, de Orcagna, alberga el Perseo (1545) de Cellini, y El rapto de las sabinas (1583) de Giambologna.
También se encuentra allí la magnífica fuente de Neptuno. Miguel Ángel opinaba que Neptuno, la fuente de Ammannati, era "un desperdicio de mármol de calidad". Lo cierto es que a nosotros nos encantó la fuente de Neptuno. Es una estatua magnífica cuyo mármol blanco lanzaba destellos al sol.
Lo que está claro es que merece la pena un paseo por esta plaza. Incluso sentarse en un restaurante a comer, como nosotros hicimos. Las vistas y el trasiego de gente es algo espectacular.




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