Estar en la capital de la Toscana nos dejaba abiertas muchas posibilidades, así que pensamos en coger un día un tren hasta Pisa, Siena o San Gimignano. La elegida fue Pisa y nos encantó.
La ciudad no tiene pérdida, porque en la estación de tren hay una línea de autobús directa hasta el recinto donde se encuentra la Torre Inclinada, un recinto que se llama Campo dei Miracoli, y que no sólo tiene la torre, sino además hay una catedral preciosa, el baptisterio, el camposanto, un museo... Se trata de un excepcional conjunto de edificios románicos, eso sí, lleno de gente.
Cuando llegamos allí descubrimos que la catedral podía verse de forma gratuita siempre que entraras en uno de los demás edificios. Nosotros compramos las entradas por internet para subir a la torre después de comer.
El Campo de los Milagros de Pisa, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, es uno de los más bellos conjuntos arquitectónicos de Italia. Incluye el Duomo, con su fachada románica, el baptisterio, el camposanto y el campanario. En el extremo oriental está el antiguo palacio arzobispal, hoy el Museo del Duomo. Al sur se encuentran las tiendas de regalos, y la puerta al Museo delle Sinopie, donde se exponen los bocetos en escayola utilizados para los frescos que decoran el camposanto.
Con la entrada de la torre entramos a la catedral. Se trata de una catedral católica medieval dedicada a la Asunción de la Virgen, obra representativa del arte románico. Muestra el testimonio del prestigio y riqueza alcanzados por la república marinera de Pisa en su momento de máximo esplendor.
Se empezó a construir en el año 1063 por el arquitecto Buscheto, y se pagó con el botín recibido luchando contra los musulmanes en Sicilia. La iglesia se construyó fuera de las murallas medievales de Pisa, para demostrar que no temían ser atacados, a la vez que la basílica de San Marcos de Venecia, por lo que también tiene influencia bizantina. En esta zona había una antiguo necrópolis de la época lombarda y se había comenzado a construir una iglesia que nunca se terminó. La nueva iglesia de Buscheto se llamaría Santa Maria Assunta. La catedral fue consagrada en 1118 por el Papa Gelasio II.
En el siglo XII se amplió bajo la dirección del arquitecto Rainaldo, que incrementó la longitud de la nave, añadiendo tres tramos, agrandó el transepto y planeó la nueva fachada (que se ve en la actualidad).
El aspecto actual es el resultado de repetidas campañas de restauración acaecidas en diferentes época. Tras el incendio de 1595 se reemplazó el tejado y se elaboraron las tres puertas de bronce de la fachada. En el siglo XVIII se inició el revestimiento de las paredes internas con grandes pinturas de tela, los quadrones, con historias de beatos y santos, realizados por los principales artistas de la época. En el siglo XIX se sustituyeron las esculturas originales por copias, llevándose los originales al museo.
En sus inicios, el edificio tenía planta de cruz griega y la cúpula estaba sobre el cruce de ambos brazos. Hoy tiene planta de cruz latina con cinco naves. El interior sugiere un efecto espacial gracias al uso de arcos lanceolados alzados, capas alternantes de mármol blanco y negro y la cúpula elíptica, inspirada en la arquitectura islámica.
La riquísima decoración exterior comprende mármoles multicolores, mosaicos y numerosos objetos de bronce provenientes del botón de guerra, entre los cuales está el Grifo usado como parte del techo, que fue traído de Palermo en 1061.
Los arcos de perfil agudo hacen referencia a influencias musulmanas y del sur de Italia. Los arcos ciegos con formas romboidales recuerdan a estructuras armenias. La fachada es de mármol gris y blanco, decorada con incrustaciones de mármol coloreado. Sobre las tres puertas hay cuatro niveles de loggias divididas por cornisas de mármol.
Las pesadas puertas de bronce de la fachada se realizaron por artistas florentinos en el siglo XVII. Desde el principio los fieles entraban a la catedral a través de la Puerta de San Raniero, frente al campanario. Esto es así porque los nobles de la ciudad se acercaban a la catedral por ese lado. Tras sobrevivir al incendio de 1595 la puerta volvió a llevarse a su lugar original en la fachada.
La Puerta de San Raniero está decorada con 24 esculturas en relieve de bronce mostrando historias del Nuevo Testamento. Están realizadas por la escuela de Giambologna.
El interior de la catedral es precioso, con mucha luz y con el techo elevado, lo que da esa sensación de espacialidad. En el interior se encuentra el magnífico púlpito, esculpido por Giovanni Pisano (1302-1311). El naturalismo gótico de sus escenas del Nuevo Testamento denota una posible influencia de Giotto, su coetáneo en Padua.
El baptisterio es el primer edificio que se ve nada más entrar en el Campo dei Miracoli. Es el mayor baptisterio de Italia. Comenzó siendo románico (1153), pero la cúpula es gótica. El interior alberga el púlpito de Nicola Pisano. No entramos dentro.
En la parte occidental del Campo dei Miracoli se encuentra el camposanto, un antiguo cementerio que en el pasado estuvo decorado con frescos que rivalizaban con los de la Capilla Sixtina. La mayor parte quedó destruida durante la Segunda Guerra Mundial, aunque se conservan algunos fragmentos en una sala.
Decidimos subir a la torre inclinada más bien como curiosidad. No tiene ascensor y hay 273 escalones que se encuentran desgastados (mármol) y desnivelados en su parte inclinada. No permiten subir con mochilas y recomiendan que personas que tengan problemas de corazón suban a la torre.
La torre inclinada llegó a sufrir una desviación de 4,5 metros. El problema son sus 55 metros construidos en mármol sobre un suelo de aluvión arenoso. La inclinación se hizo evidente poco después de que empezara a levantarse, en 1173. Se detuvieron las obras hasta 1275, cuando se decidió corregir la inclinación en los pisos superiores. El campanario se añadió en 1360.
En 1990, con más de un millón de turistas visitándola anualmente, el colapso parecía inminente. Se cerró la torre al público y se colocaron gruesas correas de sujeción a su alrededor; en uno de los lados se apilaron pesas de plomo y se excavó su base para tratar de enmendar la inclinación. A finales de 2001 se abrió nuevamente al público.
Los ingenieros y expertos aseguraron en 2008 que la torre permanecerá estable durante al menos otros 200 años. En la base, junto a la parte que se inclina, hay un aparato que vigila la inclinación de la torre.
Tras bajar de la torre y observar a la gente gesticulando mientras se hace fotos "sujetando" la torre, decidimos sentarnos en el césped, mientras el atardecer caía sobre los edificios. Fue un atardecer precioso.









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