Habitualmente reservamos desayuno en el hotel, pero esta vez optamos por no hacerlo. Craso error, porque para encontrar un lugar donde pudiéramos tomar tostadas con mermelada y mantequilla nos costó unos días.
Sin embargo, uno de los días que buscábamos una cafetería para desayunar en Florencia, entramos en Simbiosi. Era un lugar interesante para mirar a todos los lados, con una decoración exquisita.
Ahora bien, no había tostadas.
Por las noches, la cafetería cerraba y daba lugar al restaurante, que siempre estaba lleno de gente. Lo veíamos porque Simbiosi nos pillaba de paso al regresar al hotel.
Sólo desayunamos un día allí, y es que el lugar es digno de admirar. Después ya encontramos una cafetería donde ponían tostadas ¡al fin!



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