martes, noviembre 07, 2023

Florencia: la basílica de la Santa Croce

Basílica de la Santa Croce

Nos encontramos frente a la fachada de mármol de la iglesia de la Santa Croce, que algunos llaman la "Westminster Abbey" de Florencia. En su interior alberga las tumbas de algunos de los más célebres florentinos que han pasado por la ciudad.

Estatua de Dante

Justo en una esquina y en dirección a la entrada de los visitantes, se encuentra la estatua de Dante, una de las más famosas estatuas de Dante que existen.

Interior de la basílica

El edificio franciscano comenzó a construirse hace ocho siglos; contaba con una basílica y un convento que se convirtieron en uno de los mayores centros espirituales de la ciudad. De hecho, es la basílica franciscana más grande del mundo.

Altar mayor

Lo cierto es que entrar en la basílica fue algo de otro nivel, ya que es una iglesia preciosa en su interior. Pero no sería tan visitada si no fuera por las tumbas de celebridades renacentistas. Entre las tumbas hay majestuosos cuadros.

Interior de la basílica de la Santa Croce

El interior impresiona por la sobriedad y claridad de la arquitectura. Su nave central es de gran anchura, y se comunica con las naves laterales a través de una sucesión de arcos góticos apuntados. Su techo interior se cubrió con un armazón de madera, en vez de una bóveda de piedra.


Para financiar las obras, la orden de San Francisco dependía completamente del dinero que recibían de la ciudad y de las familias adineradas, que asumían el costo de su decoración y, a cambio, obtenían el derecho de ser enterradas allí.


Se ignora el nombre del autor del gran crucifijo que se encuentra sobre el altar mayor (y que sin duda da el nombre a la iglesia). Data, igual que las vidrieras, del siglo XIV.


Sorteando las tumbas del suelo, íbamos buscando las tumbas y esculturas de los florentinos famosos cuyos restos (o incluso recordatorios) se encuentran en esta basílica.

Tumba de Galileo Galilei

La tumba de Galileo Galilei fue diseñada por Giovanni Battista Foggini en 1737.

Tumba de Miguel Ángel Buonarotti

La tumba de Miguel Ángel fue diseñada por Giorgio Vasari (1564-1576).

Cenotafio de Dante

El cenotafio de Dante Alighieri fue diseñado por Stefano Ricci (1818-1829). Recordemos que un cenotafio es un monumento conmemorativo a una persona que, por lo general, no contiene el cadáver de la persona a quien se dedica. La tumba de Dante se encuentra en Rávena, concretamente en la iglesia de San Francisco.

Tumba de Nicolás Maquiavelo

La tumba de Maquiavelo fue diseñada por Innocenzo Spinazzi en 1787.


Hay muchas más tumbas de otros personajes adinerados de Florencia, pero he hablado de las más importantes. Y también hay placas decorativas en recuerdo de Leonardo da Vinci, de Marconi, etc.

Nosotros estuvimos buscando los restos de la Santa Cruz, que brillaban por su ausencia.

Púlpito

El magnífico púlpito de mármol es obra de Benedetto da Maiano (1481-1487).

Tabernáculo de La Anunciación, de Donatello

El tabernáculo de La Anunciación de Donatello en piedra y oro es también fastuoso (1433-1435).

Capilla Bardi, pinturas de Giotto (1267-1337)

Giotto pintó los frescos de las dos capillas a la derecha del altar, que son fastuosas. Se trata de la capilla Bardi y las pinturas son majestuosas.

Capilla Castellani, pinturas de Agnolo Gaddi (siglo XIV)

Junto al claustro hay una capilla renacentista, diseñada por Brunelleschi y decorada por Lucca della Robbia, y un pequeño museo con La última cena, de Taddeo Gaddi, y el Crucificado, de Cimabue, restaurado tras la inundación de 1966.

Cíngulo de la Virgen

En la sacristía se encuentran frescos de Taddeo Gaddi, pero lo más llamativo es que hay una extraña reliquia: el cíngulo de la Virgen. Siempre me he mostrado muy incrédula con las reliquias, porque se traficó mucho con ellas en los siglos pasados, de ahí que se intente mostrar por real algo que no lo es. El cíngulo, o la cuerda que sujetaba el manto de la Virgen, me extraña que se haya conservado durante tantos siglos...

Cimabue

También se encuentra aquí el Cimabue, un crucifijo de Cenni di Peppo de 1218. Se encuentra colgando sobre la mesa de la sacristía y llama bastante la atención.

Imagen de la vida de Cristo y las virtudes, Bronzino

La capilla de los Médici es una capilla pequeñita, como en un habitáculo aparte, que tiene grandes pinturas de Bronzino, llamativas por el gran colorido. En realidad, la capilla es muy pequeña.

Capilla Pazzi

Cuando sales al claustro, te encuentras con una capilla independiente del edificio principal, es circular y la construyó Brunelleschi (aunque se terminó veinte años después de su muerte). Es la capilla Pazzi, un recinto exterior que se construyó después de 1429 como recinto funerario de una de las grandes familias florentinas del Renacimiento, los Pazzi.

La Última Cena, de Giorgio Vasari (siglo XV)

En su interior se conserva la pintura La Última Cena, de Giorgio Vasari. Pintado sobre tabla, se realizó para el refectorio del convento femenino del Murate, pero con la supresión de las órdenes religiosas por Napoleón, se tuvo que retirar y finalmente terminó en esta basílica.


Lo cierto es que la basílica de la Santa Croce nos encantó. Tanto en el interior como en el claustro nos encontramos con franciscanos. El primero se puso a leer algo de la Biblia, sin importarle que la iglesia estuviera llena de turistas. El del claustro estaba por allí tranquilamente paseando.


Es un lugar digno de ver. Aunque no habíamos terminado, porque cuando salimos de la Santa Croce llegamos a un Palacio con una cantidad salvaje de obras de arte. Pero eso ya será para otro día.

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