Hace muchos años que vi esta película por primera vez. Y entonces hoy la echaban en la tele. La hemos vuelto a ver, porque no deja ser una bella historia, bella y triste.
De la mano de Tim Burton nos llega la creación de un personaje adorable, Edward (Johnny Depp), un muchacho que en vez de manos tiene cuchillas.
Peg Boggs (Dianne Wiest) es una comerciante local que vende cosméticos de puerta en puerta. Nadie la compra nada, hasta que un día decide subir a la casa de la colina que todos creen encantada. Allí se encuentra con Edward, un joven asustadizo que vive solo, así que decide acogerlo en un casa.
Pero no se puede mantener un secreto en esa pequeña población, por lo que enseguida las vecinas quieren conocerle y preparan una barbacoa.
Así Edward comienza haciendo figuras en los setos de todas las casas y termina cortando el pelo a los perros y a las mujeres. Edward intenta sobrevivir, pese a las dificultades que conlleva tener unas cuchillas en vez de manos.
Entonces aparece Kim (Winnona Ryder), la hija adolescente, que en principio se asusta y después termina cogiendo cariño a Edward. Pero Kim tiene un novio celoso que no soporta a Edward.
La inocencia de Edward es tan dulce que es imposible que no llegue al corazón.
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