Unos días antes de que acabara
enero, me di cuenta de que aún no había desempolvado ningún libro de la
estantería, de esos libros que llevan ahí años y que, por la razón que sea,
siguen ahí ocupando el lugar “de los que algún día serán leídos”, y que por tanto aún no había estrenado el reto "12 meses, 12 libros". Finalmente me
he acordado de Moby Dick, de esa
edición que sacó Alianza hace unos años que era muy económica para nuestros
bolsillos. Recuerdo que lo compré, junto a Las
uvas de la ira, en la librería Víctor Jara de Salamanca, y hace casi cinco
años que volví de Salamanca, por lo que el libro volvió conmigo, esperando su
momento de gloria. Es curioso, porque Las uvas de la ira regresó leído, pero Moby
Dick no. Y ya iba siendo hora de cogerlo.
Moby Dick
Moby Dick es un libro extenso, pero con una prosa fluida, aun habiendo capítulos que parecen tratados filosóficos. Sin embargo, el libro, que trata de la travesía de un barco ballenero en busca de la gran ballena blanca, se hace muy ameno, aunque en su conjunto parece un gran tratado sobre animales de mar y la caza de los mismos. Ese barco ballenero es el Pequod y su diabólico capitán, Ahab, que tiene una pata de marfil arrancada años atrás por Moby Dick sólo busca la obsesiva venganza para acabar con la gran ballena que le dejó sin una pierna.
Ciertos capítulos parecen más
bien fascículos enciclopédicos o extractos de libros de texto, ya que el autor
incluye en ellos vastas y muy detalladas descripciones de la caza de las
ballenas en el siglo XIX y otros detalles sobre la vida marinera de la época.
Es bastante posible que éste fuera el motivo principal por el que, en su
primera publicación, la novela careciera de éxito. Pero posteriormente la
novela catapultó a Melville como unp de los mejores escritores estadounidenses
de todos los tiempos.


Nantucket, Massachussets
La frase que da comienzo a la novela (Call me Ishmael), Llamadme Ismael, se ha convertido en una de las citas más célebres de la lengua inglesa.
Ismael, un joven con cierta
experiencia en la marina mercante, decide marcharse de viaje y embarcarse en un
ballenero. Además se convence de que su travesía debe comenzar en Nantucket,
Massachussets, prestigiosa ciudad por su industria ballenera. Antes de comenzar
el viaje, conoce a Queequeg, un experimentado arponero polinesio, con quien
decide compartir su aventura.
Los dos hombres se enrolan en el
barco ballenero Pequod, con una
tripulación formada por diversas nacionalidades y razas. Sus arponeros son el
caníbal Queequeg, el piel roja Tashtego y el ‘negro salvaje’ Daggoo. El Pequod
está dirigido por el misterioso y autoritario capitán Ahab, un viejo lobo de
mar con una pierna hecha con la mandíbula de un cachalote. Ahab revela a su
tripulación que el objetivo principal del viaje, más allá de la caza de
ballenas en general, es la persecución tenaz a Moby Dick, el enorme leviatán
que le privó de su pierna, la ballena blanca que ha ganado fama por causar
estragos a todos y cada uno de los balleneros que, osada o imprudentemente,
habían osado darle caza.
Moby Dick es una obra cargada de simbolismo, que comparte las características de la alegoría y de la épica. Incluye, además, referencias a temas tan variados como la biología, la política, el pragmatismo, el idealismo, la religión, las clases sociales o el racismo. Del mismo modo, los tripulantes del barco tienen orígenes muy variados: España, Francia, Inglaterra, Irlanda, Italia, Malta, Portugal, Dinamarca, Holanda, China, India, Tahítí, etc. Sin embargo, los oficiales son siempre estadounidenses. Esta diferenciación sugiere que el Pequod es una representación de la Humanidad.
Las alusiones bíblicas de los nombres
de los personajes o el significado de la ballena blanca han intrigado e
intrigan a lectores y críticos durante los últimos siglos.


Queequeg
La obra está inspirada en dos casos reales. Por un lado, en un cachalote albino que merodeaba por la isla Mocha (Chile) en el siglo XIX, que todo el mundo conocía como Mocha Dick. Por otra parte, se basa en lo que le ocurrió al ballenero Essex, de Nantucket, cuando fue atacado por un cachalote. Tras hundirse el Essex, los supervivientes vagaron por el océano Pacífico hasta llegar a la isla Henderson, donde padecieron hambre y sed, convirtiéndose en caníbales.
La obra se documenta en un relato
publicado en 1839 en la revista neoyorkina Knickerbocker,
escrito por un oficial de la Armada de Estados Unidos y que narra el enfrentamiento
real de varios balleneros con un cachalote albino conocido como Mocha Dick.
Como Moby Dick, escapó en numerosas ocasiones de sus cazadores durante más de
cuarenta años, por lo que llevaba trozos de arpones incrustados en su lomo. Los
balleneros contaban que atacaba furiosamente dando resoplidos que formaban una
nube a su alrededor, embestía los barcos perforándolos y volcándolos, matando a
los marineros que se atrevían a hacerla frente. Para lograr matar a Mocha Dick,
se agruparon numerosos barcos balleneros de diversas nacionalidades.
EL ARGUMENTO:
El libro viene escrito en primera
persona, por un personaje que se llama Ismael, cuya presencia es irrelevante
dentro del libro, ya que se limita a narrar la historia. Sólo habla de sí mismo
en los primeros capítulos, cuando se presenta y cuenta que siempre había
trabajado en la marina mercante, pero que un buen día decidió enrolarse en un
ballenero y se trasladó hasta la ciudad de Nantucket, el puerto decimonónico
más importante desde el que se fletaban navíos cazadores de ballenas. Allí
conoce a un caníbal, Queequeg, con el que tiene que compartir el mismo colchón
en una posada y que se convertirá en su compañero infatigable, además de que
Queequeg es un magnífico arponero con muchos años de experiencia. El otro
momento en que Ismael vuelve a hablar de sí mismo es el epílogo, donde se
proclama como único superviviente de la travesía del Pequod y, por extensión, de la caza de la siniestra Ballena Blanca,
Moby Dick.
A lo largo de las páginas de Moby Dick, vamos enfrascándonos en una
historia compleja, con muchas referencias religiosas, pero también con
alusiones a la filosofía, a las técnicas pesqueras –concretamente las de
ballenas- de la época, a la biología (hay todo un capítulo donde se hace una
magnífica clasificación de los cetáceos), etc.

Capitán Ahab
Se nos describe a muchos
personajes y, sobre todo, llama especialmente la atención el capitán del barco,
Ahab, un hombre en principio silencioso y huraño, que a medida que va
acercándose a Moby Dick se manifiesta como un ser diabólico y maníaco, cuyo
único deseo es matar a la ballena blanca que le cercenó una pierna. Desde
entonces, su única obsesión es matar a Moby Dick, mientras se pasea por la
cubierta con su pata hecha de hueso de cachalote. Su locura está al mismo nivel
que su inteligencia, porque mientras cualquier cosa que ocurre (por ejemplo,
unos ruidos extraños durante la noche) en el barco que queda expuesta a la
superstición de la tripulación, Ahab siempre encuentra una explicación científica
para todo. Pero su locura le llevará al fatal desenlace, y no sólo a él, que se
encuentra en una barca y con un arpón especial, dispuesto a dar caza a la gran
Ballena Blanca, sino que Moby Dick, la gran ballena asesina, también
provocará el hundimiento total del Pequod,
con un único superviviente, que se encuentra en una de las barcas que habían
arriado para cazar a la ballena.
Es curioso que se pierda todo
cuando nos encontramos con unos marineros excepcionales, que hacen su trabajo
de manera magistral, porque antes de encontrar a Moby Dick llevan cazadas
varias ballenas, y las despensas están llenas de carne y aceite, entre otras
cosas. Pero no es suficiente para Ahab…
Moby Dick es toda una leyenda, es
la gran ballena blanca a quien nadie ha conseguido dar caza; es una ballena
asesina que ha hecho naufragar un sinfín de barcos, que ha cercenado miembros,
que ha matado cientos de personas. Es la ballena que nadie ha conseguido
atrapar y a todos les gustaría hacerlo. Pero también produce temor y sólo Ahab
está lo suficientemente loco como para intentar acabar con Moby Dick.
IMPRESIÓN PERSONAL:
No puedo decir que no me haya gustado. Es cierto que a veces se me ha hecho algo pesado, porque hay capítulos que son infumables, pero en general el libro merece la pena. Es un buen libro y Melville es un gran narrador.
Tengo que decir que un tema –monotema-
como el de este libro, para gente que no está acostumbrada al mar puede hacerse
cuesta arriba, sobre todo cuando empieza a hablar de tecnicismos náuticos, si
bien el autor trata de explicar todo de una manera minuciosa (no obstante, en esta
edición, al final hay un glosario de términos marítimos).
En su conjunto el libro es una
gran historia. No en vano ha sido la historia llevada a la gran pantalla en
numerosas ocasiones.
Aunque algunos capítulos se hagan
algo pesados, el libro en sí no se me ha hecho pesado (aunque físicamente pesa
lo suficiente para no desear llevarlo en el bolso). Seguramente el hecho de que
en ciertos momentos he hecho paréntesis y he leído historias más livianas ha
influido en que no se me atragantara la historia.
Ahora, cuando he llegado al
final, puedo decir que en su mayor parte he disfrutado, que sabía que el
desenlace –esa gran caza- estaba aproximándose. Y como no he visto ninguna de
las películas desconocía el final. Es más, pensaba que Ahab terminaría con la
ballena, que al final cerraría el círculo y acometería su venganza final. Pero si
lo pienso, lo cierto es que el libro termina como tiene que terminar. Ahab y su
locura son nefastas para ese mundo del siglo XIX y no podían sobrevivir.
Ya he dicho antes que el autor es
un gran narrador. Describe cada detalle con tal precisión que a veces te da la
sensación de estar dentro del mismo Pequod. Hay 135 capítulos que no suelen ser
largos, incluso algunos capítulos no pasan de una página. La extensión de los
capítulos hace que la lectura se flexibilice.
Estoy segura de que, cuando pueda, leeré algo más de Herman Melville. La mayor parte de sus libros están basados en sus viajes. También Moby Dick, ya que estuvo trabajando en varios balleneros antes de asentarse y dedicarse a la escritura en exclusiva.
Sí, me ha gustado.
EL AUTOR:

Herman Melville (Nueva York, 1819-1891) proviene de una familia emparentada con la aristocracia inglesa, aunque su padre se declaró en bancarrota y murió cuando Herman contaba 12 años, dejando una viuda y ocho hijos. La muerte del padre obligó a los hijos mayores a abandonar los estudios y la familia se trasladó de Nueva York a Albany, donde Herman trabajó en un banco local y de maestro rural, pues pese a haber abandonado los estudios a una temprana edad había adquirido una amplia cultura.
Como comprobó que allí no había
muchas oportunidades, decidió embarcarse, algo habitual en los jóvenes de la
época, atraídos por el afán de aventura. El primer barco en el que se enroló
hacía la travesía Nueva York-Liverpool. La experiencia no debió ser
satisfactoria porque regresó al puesto de maestro rural. Regresó a Nueva York y
no encontrando un oficio que le satisficiera, se embarcó de nuevo en un
ballenero, del que desertó con un compañero un año y medio después, en una de
las Islas Marquesas. Los dos jóvenes cayeron en manos de una de las tribus
caníbales de los Mares del Sur, los Typee. Después de un mes con la tribu, los
nativos lo “vendieron” a otro ballenero que necesitaba marineros. Cuando el
barco llegó a Tahití fue desembarcado y acusado de amotinamiento, por lo que
fue encarcelado en una prisión de la isla. Cuando fue liberado, vagabundeó por
las Islas de la Sociedad y terminó embarcando en otro ballenero, que abandonó
en la isla de Hawai. Finalmente se enroló en una fragata de la marina
norteamericana, en la que sirvió como marinero raso durante un año, hasta que
el barco llegó a Boston y fue licenciado con todos los honores.
Asentado en tierra firme, cuando
comprobó cómo apreciaban sus amigos y conocidos las historias que narraba
acerca de sus aventuras, decidió redactar el relato de su deserción del primer
barco ballenero y su estancia entre los caníbales. El libro que escribió, Typee, le llevó a la fama y le otorgó
unos elevados ingresos. Tras este éxito, escribió Omoo, unas memorias que narran su estancia en las Islas de la
Sociedad. Aunque se presentaron como libros testimoniales, tenían tantos
elementos novelescos que algunos los calificaban de ficción. La notoriedad que
le proporcionaron sirvió para abrirle las puertas de los círculos literarios de
Nueva York.
Su tercer libro, Mardi, presentado como una novela de
ficción, volvía a tocar la temática de los Mares del Sur, pero su naturaleza
alegórica y enciclopédica no resultó del agrado ni de la crítica ni del
público. Decidido a recuperar su prestigio como escritor, redactó en cuatro
meses los libros Redburn y White Jacket (entre los dos suman más de
setecientas páginas), que narran sus experiencias en el mar.
En esta época colabora con la
revista Literary World, donde
publicará reseñas sobre novelas de otros contemporáneos suyos. El editor de la
revista, Everet Duyckinck, poseía una amplísima biblioteca que le sirvió a
Melville para calmar su insaciable voracidad de lectura.
A su regreso de un viaje por
Europa para promocionar su obra, comenzó la redacción de la que se convertiría
en su obra maestra, Moby Dick, uno de
los libros fundamentales de la literatura universal. Su redacción le llevó unos
dos años, durante los cuales se trasladó a una granja situada en Pittsfield,
Massachusetts. El esfuerzo de la creación de una obra tan amplia, así como su
fracaso comercial, le pasarían factura psicológicamente.
Su siguiente obra, Pierre, es un caótico melodrama que
incluye una serie de alusiones a su fracaso con Moby Dick. Esta obra supone un fracaso aún mucho mayor y su
descrédito literario. Aislado en la granja, publica una serie de narraciones
breves de gran originalidad. Algunas de ellas, como Bartleby el escribiente, se convertirán en clásicos de la
literatura universal.
Acosado por las deudas, vende la
granja y se traslada a Nueva York, donde conseguirá un trabajo de inspector de
aduanas. Aún publicará dos novelas más: Israel
Potter y Confidence Man.
Durante los últimos años de su
vida se dedica a la poesía, y sobre todo escribir Clarel, un larguísimo poema épico (16.000 versos) basado en sus
experiencias durante un viaje a Tierra Santa.
Falleció en 1891, completamente
olvidado, pero su obra prevaleció entre unos pocos aficionados y, a partir de
la segunda década del siglo XX, su figura fue revalorizándose hasta convertirse
en uno de los más apreciados escritores de la literatura mundial.

Moby Dick
Moby Dick
EL LIBRO:
Título original: Moby-Dick; or The Whale
Autor: Herman Melville
Traductor y notas: Maylee Yábar-Dávila
Editorial: Alianza (1ª edición en esta colección, 2005)
Número de páginas: 878
ISBN: 84-206-6603-3
Valoración: 9/10
RETOS:
-Reto Genérico: Todo un clásico.
-Reto 14.000 páginas, con 878
páginas.
-Reto “Sumando 2014”, con 8
caracteres.
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