jueves, febrero 20, 2014

Sal en las heridas II

Se marchó a Colombia a mediados de junio. No volvimos a tener noticias de ella hasta la semana pasada. Conté: ocho meses. 
Le mandé un mensaje de pésame, separando cierto sentimiento dolorido por que no hubiera sido capaz de decir nada, por lo menos de decirme algo directamente.

En ocho meses han pasado tantas cosas... Buenas y malas. Al fin y al cabo son ocho meses.

Con nosotros trabajaba una chica colombiana, afincada desde hace siete años en España, con un marido y una hija de siete, cada mañana venía a la oficina con una gran sonrisa. Físicamente era tan rubia, con una piel tan clara y con los ojos verdes que la primera vez le dije que hablaba bien el español "para ser rumana".
Tenía una hermana mayor en Medellín. Desde hace siete años iba de hospital en hospital, sometiéndose a unas pruebas contra la enfermedad que la estaba corcomiendo por dentro. Ese cáncer fatal. Cuando me enteré de esto, le pregunté a J. por qué no marchaba a ver a su hermana. Cuando hubo ahorrado lo suficiente para el viaje para ella y para su hija, se marchó. Y no volví a saber de ella, hasta la semana pasada.
Ni una noticia, ni una palabra, ni nada. Pero yo veía que cambiaba las fotos de facebook, y me dolía que tuviera tiempo para cambiar fotos y que no tuviera tiempo para escribir dos líneas explicando, por ejemplo, que los asuntos allí se habían torcido. Porque sabíamos lo que le ocurría a su hermana, pero su compromiso había sido regresar en mes y medio o, si no lo iba a hacer, informar si se retrasaba en el viaje -cosa que nunca hizo-. Porque nos dejó literalmente 'colgados' en la oficina, por lo que cuando pasó el tiempo estipulado se buscó a otra persona.

No soy yo quién para juzgar los actos ni la forma de hacer las cosas de nadie. Creo que lo único que le faltó hacer fue escribirnos unas líneas para decir que su regreso se retrasaría. Simplemente me dolió que con lo bien que nos llevábamos, con las horas que pasamos juntas, fuera también incapaz de decirme que su hermana había fallecido. Me enteré por terceras personas, lo vi en la página de facebook, le mandé un mensaje de pésame y estoy dolida, porque ni siquiera así ha sido capaz de decir nada.

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