martes, febrero 11, 2014

La antigua fragua

Desde pequeña conocí la antigua fragua en una vieja casa de piedra, paso obligado de cualquier vehículo agrícola. Incluso yo misma me acercaba alguna vez a que me revisara la bicicleta. 
Durante años la vieja fragua estuvo allí, hasta que un día ya cambió de ubicación y, más tarde, el herrero se jubiló y se dedicó a la vida tranquila.
Ese herrero es primo-hermano de mi padre. En un mes le han encontrado un cáncer irreversible en el hígado. Y ya ha cerrado los ojos bajo los efectos de una medicación que le ha terminado sedando. Cuestión de días, de horas... me da la sensación de que estoy reviviendo nuevamente todo aquello por lo que pasó mi tío hace siete años.
A mí siempre me arreglaba la bici sin cobrarme nada (supongo que por el parentesco de mi padre). Es doloroso saber que una persona se va, que no hay vuelta de hoja.

Este invierno no está siendo bueno. Se están marchando muchas personas cercanas...

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