Érase una vez un caballero que intentaba ser el mejor en todo, el mejor de todos los caballeros, siempre estaba luchando contra dragones y rescatando princesas. Tanto era su fervor para salir en ayuda de los demás que un día decidió dejarse puesta la armadura porque siempre había alguna batalla que librar y así no perdería tiempo cuando tuviera que marchar.
Como siempre estaba fuera y cuando llegaba a casa no se quitaba la armadura, su esposa y su hijo se olvidaron de cómo era debajo de la armadura, se olvidaron de sus facciones y le pidieron que se la quitara. Convencido, el caballero intentó quitarse la armadura que hacía años no se quitaba, pero, para su sorpresa, no pudo.
Decidió ir en busca del Mago Merlín, que le dijo cómo saldría de su armadura. Para ello debía subir hasta la Cima de la Verdad y, cuando lo hubiera conseguido, la armadura habría desaparecido. Debía atravesar los castillos del Silencio, del Conocimiento y de la Osadía y Voluntad.
Cada castillo y cada paso en la ascensión a la montaña representaba el camino de su vida, los obstáculos que hay que vencer, lo que creemos ser y lo que realmente somos...
¿Qué es más importante entonces: dar una imagen a los demás que nosotros queremos (como el caballero, al que le gustaba ir a batallas para crearse una fama de valiente) o dar la imagen verdadera de como somos realmente (esto es lo que tenía que descubrir el caballero, algo a lo que tenía miedo, pensaba que sería rechazado)?
Como siempre estaba fuera y cuando llegaba a casa no se quitaba la armadura, su esposa y su hijo se olvidaron de cómo era debajo de la armadura, se olvidaron de sus facciones y le pidieron que se la quitara. Convencido, el caballero intentó quitarse la armadura que hacía años no se quitaba, pero, para su sorpresa, no pudo.
Decidió ir en busca del Mago Merlín, que le dijo cómo saldría de su armadura. Para ello debía subir hasta la Cima de la Verdad y, cuando lo hubiera conseguido, la armadura habría desaparecido. Debía atravesar los castillos del Silencio, del Conocimiento y de la Osadía y Voluntad.
Cada castillo y cada paso en la ascensión a la montaña representaba el camino de su vida, los obstáculos que hay que vencer, lo que creemos ser y lo que realmente somos...
¿Qué es más importante entonces: dar una imagen a los demás que nosotros queremos (como el caballero, al que le gustaba ir a batallas para crearse una fama de valiente) o dar la imagen verdadera de como somos realmente (esto es lo que tenía que descubrir el caballero, algo a lo que tenía miedo, pensaba que sería rechazado)?
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