jueves, noviembre 15, 2007

El Evangelio de Barrabás

¿Tiene que ser necesariamente cierta la historia que la Iglesia nos ha contado siempre? Este libro nos da una visión diferente de algo que pudo haber ocurrido perfectamente.
Esta versión es ficción, pero tan plausible como la que nos han dado a los cristianos desde las esferas más poderosas de la Iglesia. "Los poderosos construyen la historia", aunque mejor sería decir "construyen SU historia".
Hace meses que me compré este libro pero nunca me había dado por cogerlo. La profusión de libros que echan por tierra el mensaje de las Sagradas Escrituras, el intento nulo de tambalear de una manera invisible los cimientos de la Iglesia, poner sobre la mesa hipótesis e historias que el Vaticano siempre nos ha negado... terminan siendo, la mayor parte de las veces, basura, en afán de vender más. No voy a meterme con este libro, aunque es cierto que su historia podría encajar perfectamente en lo que acabo de decir. Pero no, me limitaré a destripar el libro, con cuyas páginas he gozado.
La trama está dividida en dos tiempos: uno pasado, que no siempre es el mismo, y otro presente, con todo tipo de personajes que, en principio, no parecen tener nada que ver entre ellos.

Hernán es un electricista que vive en Madrid. Acaba de morir su tío Dori y se marcha al entierro para acompañar a su tía Cecilia en esos tristes momentos, a un pueblo cercano a Mérida. Sus tíos le acogieron desde muy pequeño cuando se quedó huérfano, porque sus padres habían tenido un accidente de coche y habían perdido la vida. Antes de marcharse, su tía le dice que en el piso de Mérida hay una caja antigua que su primo encontró, hace muchos años, en la iglesia de Santa Eulalia.
Hernán no puede reprimir su curiosidad y abre ola caja, que tienen unas palabras escritas en latín. Se lleva uno de los papeles y decide ir a ver al catedrático Turiel, al que había conocido al arreglar unos cables en la Universidad. Es historiador. Allí conoce a Esther, una catedrática con la que no comienza con buen pie.
En otro lugar del mundo se encuentra Emerson Arismendi. Es el jefe del cartel de Pereira, región muy pobre de Colombia. El narcotraficante tuvo una infancia muy dolorosa y ahora se está vengando de todos los que se lo hicieron pasar tan mal. Perdió a sus padres y una asociación recién creada de curas les llevó a una Residencia, donde fueron violados. Después, cuando los sacerdotes pensaban que podían resultar peligrosos, los llevaban ante un médico ilegal para traficar con sus órganos. Camino de Cali, el padre Aurelio dejó escapar a Emerson, que fue recogido y criado por un narcotraficante. En aquella Residencia perdió a su hermano Michel, al que le dieron el mismo trato. Sus torturas hacia los que le convirtieron su infancia en un infierno son horribles. No se acuerdan de aquel niño. Ahora solo le falta el belga, que está protegido por un alto cargo del Vaticano, el cardenal Buccarelli.
El profesor Turiel aparece asesinado en su casa. Esther y Hernán llegan poco después. Cuando Hernán le cuenta la "herencia" que ha recibido, ella, como buena historiadora, le convence para traducirle los documentos, pero dos de ellos están en arameo, y ella no conoce la lengua de Cristo. Llama a una amiga suya italiana para pedirle ayuda. A partir de este momento, todos están detrás de los documentos: por una parte, los narcotraficantes colombianos que los necesitan para chantajear al Vaticano; por otro lado, está la mafia italiana que trabaja para el cardenal Buccarelli.

La historia del pasado va hacia atrás. Desde la Hispania del siglo VI d.C., donde el Cristianismo estaba asentado en la península, y compartía sus creencias con el arrianismo, la religión de los reyes visigodos, hasta el año 33 de nuestra era, en Jerusalén. Comienza desde el momento en que esconden la caja en la iglesia de Santa Eulalia hacia la época de Jesús.
Los pergaminos serían perjudiciales para la Iglesia porque es otra historia completamente diferente a la que se cuenta en la Biblia. Una de esas cartas en arameo se supone que es de Jesús.
Hypatia, la gran filósofa romana, fue asesinada por estos documentos que habían llegado a su biblioteca. Históricamente, a Hypatia la mataron cristianos porque ella no quería convertirse a la religión cristiana. Fue una mujer adelantada a su tiempo, que se mostró inflexible para adquirir libros y reconstruir la Biblioteca de Alejandría. Los cristianos no la perdonaron nunca que fuera pagana.
Jesús, según esta historia, sobrevivió a la cruz. Fue envenenado por el médico de la esposa de Poncio Pilato, que le hizo caer en un estado cataléptico (en que una persona parece muerta). Lo descolgaron de la cruz cuando el centurión, que conocía el plan, lo vio oportuno, y José de Arimatea se llevó el cuerpo. Supuestamente a un sepulcro de su propiedad, pero realmente lo habían escondido, mientras el médico de Claudia le curaba las heridas. José de Arimatea fue hecho prisionero por los sacerdotes del Sanedrín: Caifás quería ver el cuerpo del nazareno. Finalmente entre José de Arimatea y un cómplice hicieron creer la historia de la resurrección. Caifás tuvo que tragar.
Fue Barrabás, el jefe de los zelotes, el grupo terrorista más buscado por los romanos, quien ayudó a Jesús a salir de Jerusalén. Después desapareció con María de Magdala hacia la India.
En la carta de Jesús, escrita en arameo, el nazareno da las gracias a Barrabás por su ayuda. Es la única carta que existe de Jesús y el Vaticano la quiere.

Emerson se hace con los documentos originales y secuestra a Hernán, mientras que Esther ha ido a Roma a ver a su amiga, para que le traduzca los documentos en arameo. Emerson le quiere cambiar al cardenal Buccarelli los documentos por Van Heist, el belga de la residencia. Y también quiere conocer a su hermano Michel, que le dijeron que había muerto.

Cardenal, historiadores, la mafia italiana y los narcotraficantes colombianos se reúnen en una mansión de las afueras de Roma, donde hacen los intercambios. Emerson se carga a Van Heist limpiamente, sin torturarle. Le da los documentos al cardenal y entonces le presentan a su hermano.
Esther, la italiana y Hernán se han ido a dormir cuando se oyen dos disparos abajo. Emerson y su hermano han sido asesinados. Gonzalo, el indio en quien más confiaba el jefe colombiano, les ha asesinado para hacerse con el control del cartel de Pereira. Tiene el apoyo del cardenal.
Buccarelli les ofrece un coche a las mujeres y a Hernán para que se vayan lejos.

No hay comentarios: