martes, noviembre 27, 2007

El río de los muertos (La Guerra de los Espíritus II)

Con este libro tuve uno de los momentos más emotivos que una persona puede recibir mientras lee. Se trata de la desaparición de una ciudad completa y mi sentimiento estaba con los elfos exiliados...

Los muertos acuden a la llamada, a un lugar del norte, en la región de Solamnia. El río de muertos se dirige a un lugar maldito, llamado Foscaterra. Pero no todos los vivos pueden verlos.
Mina se ha instalado en el palacio de Silvanost, sin hacer caso al joven rey elfo, a quien evita. Muy al norte, Targonne está preparando un plan para acabar con la joven.
Beryl, la hembra de Dragón Verde, está atacando la Ciudadela de la Luz, buscando el ingenio para viajar en el tiempo, y buscando también a sus portadores. Palin y Tas han intentado escapar pero el ingenio se ha roto. Empiezan a correr y Palin utiliza las distintas piezas del ingenio para acabar con los draconianos que les persiguen. Llegan al Laberinto de Setos, que se abre ante ellos, hasta la Escalera de Plata. Ven el espíritu de Caramon que les guía. Cuando llegan al final de la Escalera y creen que no lleva a ningún sitio se encuentran en la Torre de la Alta Hechicería. Han encontrado a Dalamar, que escondió la Torre entre un bosque de altos cipreses. Están en Solamnia y por las ventanas ven pasar el río de espíritus.
Un gran ejército al mando de Beryl se dirige a Qualinost para acabar con los elfos. El rey Gilthas debe hablar con su pueblo para llevarlo al exilio, mientras los guerreros y Laurana se quedarán a defender la capital elfa. Ahora que el escudo de Silvanesti ha caído, pueden refugiarse en las tierras de sus primos. Laurana descubre, gracias al comandante Medan, quién es el elfo que le ha traicionado. Kalindas intenta matar a la reina madre, pero es asesinado por su hermano Kelevandros. Ante la inminente batalla, Gerard uth Mondar es enviado a Solanthus, en la región de Solamnia, por el comandante Medan, para pedir a los Caballeros de Solamnia que ayuden a los elfos de Qualinesti. Para ello, le deja su Dragón Azul, Filo Agudo, que aterriza en las proximidades de Solanthus. El Dragón no pasa desapercibido para Lady Odila, una Dama Solámnica, que busca al jinete del Dragón Azul y lo lleva arrestado hasta Solanthus. Sin contemplaciones, Sir Gerard es conducido al calabozo, a la espera de que se le juzgue por espía.
Mientras, en Silvanost, el joven rey enamorado recibe un anillo envenenado, que, creyendo que procede de su madre Alhana, se lo regala a Mina. El anillo mata a Mina y Silvan es apresado. Varias horas después aparece, montado en un dragón, Lord Targonne, para acudir al funeral. Solo los oficiales de Mina (Galdar, Samuval y Dogah) saben la verdad. Targonne, mentalista, intenta leer sus mentes pero le resulta imposible. Quiere que la pira funeraria se encienda cuanto antes, y cuando el fuego llega arriba, la figura de Mina se ha levantado entre las llamas, señalando a su asesino. Galdar ajusticia a Targonne y su muerte hace que Mina se convierta en comandante general de los Caballeros de Neraka, en Señora de la Noche. A su llamada, acuden dragones de todos los colores que les llevarán al norte, a Foscaterra y a Solanthus.
Alhana y sus soldados secuestran al rey Silvan y se lo llevan a un lugar seguro. Esa noche todos escuchan una melodía que les lleva a un sopor incierto. Cuando despiertan, Silvan ha desaparecido.
Laurana tiene muy claro cómo atacar y acabar con Beryl. Mientras su hijo se ha marchado hacia Silvanesti con el pueblo, el resto se han quedado a defender la ciudad. Su criado mata a Medan y en el balcón de la Torre del Sol se encuentra Laurana sola con una Dragonlance. Consigue herir a Beryl, que cae y se lleva el balcón en su caída, matando a Laurana. El Dragón Verde es atacado por elfos armados desde el suelo, y cuando intenta levantarse el suelo se hunde bajo sus pies. El ejército de Beryl no llega hasta Qualinesti, que desaparece bajo las aguas del río, creándose un lago de muerte, el Nalis Aren, donde antes se encontraba su capital. Todos han muerto. En el sur, Gilthas y La Leona esperan las noticias que les traerá el corredor y lloran por la triste noticia.
Tasslehoff se encuentra en la Torre de Alta Hechicería con Dalamar y con Palin. Llega un momento en que se aburre -y no hay nada peor que un kender aburrido-, así que busca una salida, sobre todo cuando descubre que las piezas del ingenio mágico han vuelto a él. Consigue escapar por la chimenea y llegar a Solanthus. Dentro de la ciudad se encuentra con Goldmoon y con el gnomo Acertijo. Juntos se dirigen al Consejo de los Caballeros de Solamnia. A pesar de que la Primera Maestra y el kender interceden a favor de Gerard, los caballeros les retienen en la ciudad hasta comprobar que Gerard es quien dice ser. Toda la ciudad cae bajo los efectos oníricos de una canción y, cuando despiertan, los prisioneros han desaparecido. Lady Odila sabe dónde se encuentra el Dragón Azul y va tras ellos. Pero Gerard ha visto el ejército de caballeros negros que se acercan a Solanthus y decide volver para defender la ciudad. Mientras Tas, Acertijo y Goldmoon van a la Torre de Alta Hechicería montados en el Dragón Azul, Gerard y Odila son interrogados por Mina. Consiguen escapar y entrar en la ciudad. Atacan a los Caballeros de Neraka de noche, pensando que van a pillarles desprevenidos; sin embargo, se encuentran luchando contra espectros, los refuerzos del ejército de Mina. Los Caballeros de Neraka se hacen con la ciudad y expulsan a los Caballeros de Solamnia, les dicen que acudan a Sanction.
Goldmoon espera a Mina en la Torre de Alta Hechicería. Cuando se da cuenta de que la niña que cuidó está inmersa en la oscuridad, quiere morir. Mina le ofrece todo lo que tiene, su poder, pero Goldmoon no lo acepta, pues se ha dado cuenta de que el dios Único es Takhisis. La sacerdotisa vuelve a recuperar su aspecto de una anciana de 90 años y muere en manos de su hija adoptiva.
Acertijo y el capitán gnomo en el sumergible.
Gerard y una joven Goldmoon en Solamnia, rodeados por el río de muertos. Al fondo, la Torre de Alta Hechicería.

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