miércoles, septiembre 20, 2023

Viaje a Estocolmo: El Palacio Real


Para hablar del Palacio Real de Suecia necesitaría al menos un día entero, porque es tan inmenso como majestuoso. Ni que decir tiene que intentaré abreviar, porque no tendría tiempo material para hablar de todo lo que vi allí. Podría decir que vi cien salas y creo que me quedaría corta. De hecho, el primer día, después de visitar la catedral, llegué allí y me negué a entrar. Pero bien merece la pena la visita.

El imponente Palacio Real (Kungliga Slottet) de Estocolmo, con 608 habitaciones (el mayor del mundo aún habitado), se erigió sobre las ruinas del castillo Tre Kronor, que se quemó casi por completo en 1697. El ala norte se conservó y se incorporó al nuevo edificio, que diseñó el arquitecto de la corte Nicodemus Tessin el Joven. Llevó 57 años acabarlo. Es la residencia de la familia real desde 1754. A veces los aposentos se cierran por compromisos de la familia real, aunque yo tuve suerte y pude visitar todas las salas (obviamente no es visitable la parte donde vive la familia real).


El Palacio aparece en la parte trasera de la catedral, con unos edificios que rodean la entrada en forma de semicírculo en una especie de patio exterior, y donde se encuentra la caseta de la guardia real. No soy una persona a la que le guste ver los cambios de guardia, y pese a que estuve en la entrada del Palacio en varias ocasiones, en ninguna me quedé a ver el cambio de guardia.


La primera zona que visité se encuentra en una especie de sótano. Es la parte que quedó en pie, tras el incendio, lo que queda del antiguo castillo Tre Kronor

Tre Kronor Museum

Escritorio de la reina Dowager, salvado de las llamas

Pintura del incendio

Aquí se exhiben los cimientos de las murallas defensivas del siglo XIII, y piezas rescatadas de las cenizas del antiguo castillo. Describe cómo empezó el fuego, mientras un guardia flirteaba con una ayudante de cocina. Explica de manera gráfica el significado de "correr baquetas", que en 1697 era el castigo por distraerse seduciendo a las ayudantes de cocina mientras el fuego destruía el castillo.

Coronas reales

Manto real

Objetos reales variados


La siguiente zona que vi me hizo cruzar todo el patio interior y bajar unas escaleras hasta el Tesoro Real (Skattkammaren), donde se pueden ver las coronas reales, los mantos de los reyes y joyas de la monarquía, entre los que destacan la corona de Luisa Ulrica de Prusia, una fuente bautismal de 1696 (que aún se usa para los bautizos de la realeza), tapices salvados del incendio y una espada del siglo XVI que perteneció a Gustavo Vasa. Impresiona la puerta acorazada y prohíbe claramente acercarse mucho a las urnas, ya que podrían dispararse todas las alarmas.

Trono de plata

En la misma zona, pero subiendo las escaleras, nos encontramos en la gran sala donde se halla el Trono de Plata de la reina María Cristina, que se salvó del incendio de Tre Kronor. Fue un regalo del estadista sueco Magnus Gabriel de la Gardie, hijo de Ebba Brahe, que tuvo un romance con el rey Gustavo Adolfo. 


El impresionante salón fue diseñado por los arquitectos Nicodemus Tessin el Joven y Carl Hårleman.


De ahí se accede a los Aposentos Reales, donde hay una cantidad ingente de salas con estrellas al merito, trajes, báculos, órdenes religiosas y un sinfín de elementos de los monarcas.

The Wave and the Beach

Las escaleras están llenas de estatuas que dan cierta serenidad.

Apartamentos de invitados (suelen ser monarcas de otros países, como los reyes de España)

Calentador del baño

En esta mesa se reúnen los reyes suecos con los políticos cuando se forma un nuevo Gobierno


En los aposentos reales falleció, en 1792, el rey Gustavo III, cuyos esfuerzos por consolidar el poder de la Corona sueca en los albores de su reinado levantó ampollas entre la nobleza. Murió trece días después de ser disparado en un baile de máscaras. Sobrevivió lo justo para mantener las apariencias y sofocar un intento de golpe de Estado.
Sala de banquetes White Sea

Salón del Aniversario del Rey Gustavo XVI Carlos


El Museo de Antigüedades de Gustavo III (Antikmuseum) expone las esculturas que coleccionó el monarca debido a sus viajes por Italia en la década de 1780, por entonces el grand tour de rigor. Sus piezas permitieron al público sueco conocer la escultura clásica. Hacia 1959 empezaron a renovarse las galerías para conservar la colección a salvo en su sede original.

Galería Carlos XI

La galería de Carlos XI es una de las salas más bellas del Palacio y aún se usa para despachos reales. Se inspiró en la galería de los Espejos de Versalles y se considera uno de los mejores ejemplos de barroco tardío sueco.

Aposentos de los Bernardotte

Escena de caza


Tras perder Finlandia, el rey Gustavo IV Adolfo se vio obligado a abdicar y los nobles suecos tuvieron que buscar un sustituto, pero no había heredero. Así que un tal barón Mörner invitó a ocupar el trono a uno de los mariscales de Napoleón, Jean-Baptiste Bernardotte (1763-1844). Éste aceptó y cambió su nombre por el de Carlos Juan. Reinó durante 26 años e inauguró la dinastía Bernardotte, que hoy sigue en el trono.

Escaleras a los salones reales y aposentos de los monarcas

El Palacio tiene una capilla propia desde la década de 1200. La versión actual data de la reforma de 1754 y es fruto de un proyecto de 50 años que supervisó Nicodemus Tessin el Joven. Sin embargo, en los primeros años la familia real asistía a misa en sus cámaras privadas.

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