
Me quedan cien páginas para terminar la novela actual. En estos momentos me encuentro en la disyuntiva entre seguir leyendo o salir a la calle. Pesa más salir, porque hace sol, porque necesito rodearme de gente, porque quiero comprar el pan.
Siempre me ocurre cuando sale el sol: que no puedo mantenerme encerrada entre cuatro paredes cuando hace un día magnífico fuera.
La novela puede esperar. Es bastante posible que la termine esta tarde. O no. Depende de lo que se tercie hoy. ¿Quién sabe...?
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