-..., Cuando aparques tomamos una cerveza.
-Estoy intentando aparcar.
-Ya..., si acabas de pasar por aquí.
-Vale, una rápida.
Más de media hora. Como ayer cuando hablamos por teléfono. Pero yo hoy me iba a casa y él volvía a la oficina.
Se han presentado un cúmulo de casualidades inesperadas. No son muchos los días que yo me quedo en la oficina hasta las nueve de la noche. Y luego tenía que pasar él. Y tenía que decir que sí.
Porque sabíamos que no iban a ser cinco minutos. Él también disfruta de mi compañía, igual que yo disfruto de la suya.
Y siempre sonríe. Conmigo siempre sonríe. Viniendo de una persona tan seria, desde que le dije que tenía que sonreír más, cuando me ve siempre sonríe...

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