A mis sobrinas les encanta recibir mis mensajes y mis postales. Las primeras se las lleva su padre y ha optado por no entregárselas hasta que no me escriben o me dibujan algo. Es como un juego pero al final se acostumbran. Las postales llegan con el cartero, y la pequeña se enfada cuando le gusta más la postal de su hermana. Tendrá que ser así.
Hoy ha tocado Kukuxumusu.

No hay comentarios:
Publicar un comentario