
Regresar de una semana de vacaciones siempre cuesta. Y es que a mí no me parece haber descansado mucho la semana pasada, pero además, pese a que el lunes y el martes fueron tranquilos, esta semana se me está haciendo larguísima.
Cuando pienso en esa hora de las tres a las cuatro de la tarde en que me he sentado en el sofá y me he encontrado tan agotada no me lo creía. Tampoco he hecho nada fuera de lo normal como para encontrarme tan agotada.
Con todas las cosas que me pasaron hace una semana me da la sensación de que no termino de descansar suficiente. Supongo que después del susto llegó una especie de sobresalto continuado y es que inconscientemente me encuentro alerta. Es algo inconsciente, e intento no pensar en ello. A veces creo que me vigila alguien, veo rostros sospechosos en cada persona que se me acerca.
Me han explicado que esa situación de alarma varía entre unas personas y otras, que lo normal es que en diez o quince días ya me haya tranquilizado.
Supongo que esta situación de alerta es la que no me deja descansar como debiera. De todas formas, siempre he sido muy confiada, y en esta situación he perdido parte de la seguridad que me rodeaba.
Por lo demás, intento hacer una vida tranquila, eso sí, vuelvo a subir por el ascensor porque no recuerdo haber cerrado la puerta con llave y compruebo todo mil veces antes de marcharme.
También me da algo de pánico el proceso que he generado. El guardia me lo dijo claramente: "¿Estás segura de continuar adelante? Porque se inicia entonces un proceso largo y complicado". No lo dudé.
Estoy convencida de que las huellas encontradas son las mías, pero en caso de que encontraran huellas de alguien que se encuentra fichado... me llamarían a declarar, esa persona tendría que reparar el daño causado (que en este caso es un delito leve; antes diferenciaban entre falta y delito, ahora son delitos leves y graves) y esa persona se enfrentaría a un allanamiento de morada, con lo que se iniciaría un proceso penal. Al fin y al cabo, me he tenido que informar sobre aquello a lo que me enfrento.
De todas formas, creo que no encontrarán nada y todo se archivará. Pero por otro lado me gustaría conocer el rostro de la persona que invadió mi intimidad.
Hablar por primera vez de todo esto me ayuda de alguna manera. Durante la última semana me ha costado mucho llamar a las cosas por su nombre: allanamiento de morada. Me daba la sensación de que al no decirlo es como si no hubiera ocurrido. Pero lo cierto es que ocurrió, y aún hay días que me cuesta asimilarlo.
Es curioso. Por mi trabajo me entero de que entran a robar en casas, que descerrajan puertas, dejan viviendas patas arriba... y es algo que nunca piensas que te vaya a ocurrir a ti. Siempre nos pilla de lejos, y no nos hacemos a la idea de qué es pasar por ello cuando un día nos puede ocurrir a nosotros. Para empezar, cuesta hasta creérselo.
Estoy pensando que yo con esto podría escribir un libro. Por ejemplo, el inspector o detective que me ha tomado las huellas esta mañana... era muy atractivo, con buena planta, de una edad aproximada entre los 35 y 46 años, con gafas sin pasta y una voz muy tranquila. También tenía los dedos finos, largos y muy suaves, y esto lo digo porque me ha guiado él los dedos: de la tinta al papel, así hasta diez veces: una por cada dedo. Digo que es un inspector o un detective porque es como yo imagino a cualquiera de los inspectores que aparecen en las numerosas novelas policíacas que leo habitualmente. Ahora, en cuanto aparezca un detective nuevo, seguro que le pondré el rostro del guardia de esta mañana. Que tampoco llevaba uniforme: iba de paisano.
He entrado en una dependencia del cuartel donde nunca había estado. Es que nunca he pasado de la sala donde se ponen denuncias y del recibidor. La sala era aséptica, fría, con dos mesas alargadas separadas pero colocadas de forma perpendicular, y unos armarios de chapa cerrados. Lo único que daba color a la sala era un corcho donde había varios recortes de periódico.
Escribir me relaja. Podría escribir sobre los detalles de todo durante horas. Nunca me había deleitado tanto con la observación como he hecho hoy. Y es que lo novedoso siempre es digno de observación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario