jueves, mayo 17, 2018

Con la cabeza embotada

Sobre esta época se me suelen taponar los oídos. Ocurre siempre en primavera desde hace unos años. Antes acudía a que mi enfermero me quitara los tapones, pero llegó un momento en que pensé en que yo misma podía aplicar agua oxigenada y agua caliente y me saltaba la cita en enfermería.
Hasta que no me aplique agua caliente no me quedaré tranquila. Eso hace que escuche la mitad de la mitad, que se me embote la cabeza y que sienta una especie de bajón moral. Porque el hecho de no oír bien me afecta al estado de ánimo.
Así que no estoy para que hoy nadie me saque de quicio.
Lo que daría por echarme una siesta... Pero no puedo, hoy tengo mucho que hacer.

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