
Hoy es un día de luto. Ha fallecido una persona a la que tenía mucho aprecio desde que le conocí. Se llamaba Valentín y era mi vecino.
Hay personas que pasan por nuestra vida sin más. Pero Valentín deja huella. El día que le conocí me hizo una pregunta que me puso contra las cuerdas. Desde entonces nuestra relación ha sido buena, muy buena.
En el último mes sé que no estaba bien. Yo preguntaba a personas cercanas a él y me decían que estaba muy malito.
Y le recuerdo tomando café, o leyendo el periódico. Le recuerdo en una conversación que tuve con él hace meses, cuando me dijo que se estaba quedando sin corazón. Escribí sobre mi vecino hace unas semanas, sobre la enfermedad del Krohn que viene años soportando. Pero hoy su corazón ha dicho "basta".
Aún me da la sensación de escuchar su voz, de cuando me preguntaba algo, le recuerdo en las últimas reuniones de vecinos, cuando se asfixiaba al hablar pero todo el mundo se cernía a un silencio sepulcral para escucharle.
Pese a que era algo que podía pasar cualquier día siento una pena insólita. Una pena inabarcable...
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