Para mis sobrinas venir a mi casa es como entrar en la cueva de Alí Babá. Han abierto un zapatero y se han puesto a caminar con todos los zapatos de tacón que han encontrado, han abierto el joyero y se han engalanado de joyas, han encendido todas las televisiones de las habitaciones para ver E.T. el Extraterrestre, han merendado, han reordenado varias estanterías de libros, han salido a la terraza a mirar a la gente -en tacones, claro- y finalmente se han maquillado.
Lo hemos pasado divinamente aunque toquen todo y luego me toque recogerlo.
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