Había leído muchas cosas positivas de este libro. No esperaba nada, porque basta que leas todo positivo para que finalmente el resultado no sea tan bueno. Sin embargo, reconozco que el libro es magistral. Si me pongo a hablar del estilo, la autora utiliza numerosos trucos para dejarnos expectantes en bastantes ocasiones, sin dejar ningún cabo suelto (es que me chirría mucho una novela cuando deja algo sin resolver, pero no es el caso). Si hablo de la historia, enmarcada en varios tiempos diferentes, me encuentro con una interesante familia llena de secretos. La autora sabe cómo introducirnos en momentos pasados mediante cartas y descripciones de fotos. Y al final, la trama gira en torno a la misma pregunta que también se cuestionan nuestros entrañables protagonistas: ¿Quién mató a Alicia?
Y es que ésa es la pregunta clave sobre la que gira la novela, una pregunta que el lector también intenta responder, porque conocemos a todos los personajes, porque tenemos mucha más información que Helena y Carlos. Y como siempre me ocurre, yo le hubiera colgado el sambenito a otro, que nunca adivino por muchas pistas que me den.
Con respecto a los personajes, al principio hay un árbol genealógico, aunque llegamos a sentirnos tan cerca de todos que al final no lo necesitamos. Adoro el carácter de Helena, y me ha hecho reír en varias ocasiones con sus salidas de tono o con algún corte que le da a alguien, con esa mordacidad que tanto la caracteriza, y que obviamente no puede tener al lado más que a un caballero paciente y generoso, que la quiere por encima de todas las cosas.
Con respecto a los personajes, al principio hay un árbol genealógico, aunque llegamos a sentirnos tan cerca de todos que al final no lo necesitamos. Adoro el carácter de Helena, y me ha hecho reír en varias ocasiones con sus salidas de tono o con algún corte que le da a alguien, con esa mordacidad que tanto la caracteriza, y que obviamente no puede tener al lado más que a un caballero paciente y generoso, que la quiere por encima de todas las cosas.
Helena Guerrero es una famosa pintora con muchos éxitos a sus espaldas. Tiene casi 70 años y sus cuadros son famosos porque en todos ellos aparece una sombra. Nunca ha querido hurgar en su pasado desde que cuando era una veinteañera asesinaron a su hermana mayor, Alicia, en Rabat. Decidió marcharse lejos y terminó viviendo en Adelaida, Australia, con Carlos, su pareja, un hombre que lleva 18 años con ella y que conoce su mordacidad y su cinismo como nadie. Pero se entienden.
Helena viaja a Madrid con motivo del enlace matrimonial de su nieta Almudena. Lo que no espera una mujer que siempre ha huido de su pasado es terminar descubriendo los secretos que hay en su familia. Su prima Amparo le hace entrega de dos pesadas cajas que la madre de Helena le dejó antes de morir para que se las entregara a Helena. Sin embargo, Helena las abandona en el hotel donde se aloja a la espera de que llegue Carlos que, como editor, sabrá sacar jugo de ese paquete de papeles.
Su nieta insiste en que le acompañe a la modista Paloma Contreras para hacerse las pruebas del vestido, su hijo Álvaro quiere que se quede en su chalet de San Sebastián de los Reyes, su cuñado Jean Paul Laroche le suplica que vaya a visitarle al hospital donde se encuentra en sus últimos días, aquejado de un cáncer terminal, y Marc, el hermanastro de Almudena, quiere ser artista y que la pintora le dé su opinión sobre sus telas.
Y Helena, una mujer independiente, moderna, algo excéntrica y muy liberal, quiere visitar Madrid sin que nadie la agobie. Entonces llega Carlos y abren las cajas, que no sólo contienen cartas, sino también fotografías, informes, un diario y otros documentos que les producen más preguntas que respuestas.
Jean Paul, además, es el usufructuario de la casa de La Mora, a las afueras de Rabat, allí donde el 20 de julio de 1969 -el día que el hombre pisó la Luna- la familia Guerrero-Santacruz celebraba una fiesta, la misma noche en que Alicia desapareció. Pero a la muerte de Jean Paul, la casa volverá a manos de Helena, y Jean Paul ha intentado mantenerla como estaba entonces, cuando eran algo más que cuñados. Esa noche Alicia fue violada y asesinada, lo que obligó al resto de la familia a no regresar nunca más a La Mora.
En otro orden de cosas, conocemos a Goyo Guerrero y a Blanca Santacruz, los padres de Alicia, Goyito (que falleció de meningitis siendo un muchacho) y de Helena, a través de las fotos que nos describen algunas pinceladas de su vida: su noviazgo, su boda, la carrera militar de él (que, por ejemplo, Helena desconocía, pues siempre le había conocido como hombre de negocios, para enterarse al final que su padre era mucho más peligroso de lo que conoció en su infancia, pues no sólo era un espía, sino que aplicaba el "ojo por ojo"), la depresión de Blanca durante los años que no consigue tener hijos y hasta que se queda embarazada, la estrecha relación de las hermanas Pilar y Blanca, que se casaron con dos militares franquistas, Vicente y Goyo, y cómo se contamina la relación de los dos matrimonios con el paso de los años...
El libro toca temas peliagudos, como es el espionaje en el franquismo, los bebés robados, la libertad que había en Marruecos (en contraste con esa España de posguerra), la posición social y el enriquecimiento prematuro si alguien formaba parte del bando ganador (con la consiguiente compra del silencio), la lucha de una mujer por huir de su pasado y conseguir ser alguien en un mundo (el arte) donde son mejor valorados (y también mejor pagados) los hombres, y el adulterio en una época donde era demasiado arriesgado, el chantaje que no imaginamos...
No puedo contar más, porque terminaría contando demasiado, y no quiero, ya que esta novela es para disfrutar. Hoy le he dicho a mi madre que estaba leyendo un libro de los que le gustan a ella. Porque la trama es de las que ella disfrutará, sin duda alguna, pero con esta novela disfruta cualquiera.
LA AUTORA:
Elia Barceló (Elda, Alicante, 1957) es profesora de Literatura Hispánica en la Universidad de Innsbruck, en Austria. Ha publicado novelas como El secreto del orfebre, que le valió el reconocimiento internacional y el título de "la dama de los mil mundos", El vuelo del hipogrifo, Disfraces terribles, Las largas sombras o Anima Mundi. También es autora de La inquietante familiaridad, una tesis sobre los arquetipos del terror en los relatos de Julio Cortázar. Su obra ha sido traducida a 18 idiomas, con gran éxito de público y crítica, consolidándose como una de las autoras españolas más internacionales de la narrativa actual.
EL LIBRO:
Título original: El color del silencio
Autora: Elia Barceló
Editorial: Roca (1ª edición, mayo de 2017)
Número de páginas: 477
ISBN: 9788416700783
Valoración: 10/10
RETOS:
- Reto "Autores De la A a la Z", ocupando la B.
- Desafío Libros de colores: Marrón.
- Reto 25 españoles.
- Reto Genérico: Narrativa contemporánea.
- Reto 100 libros.
2 comentarios:
Una de mis mejores lecturas del 2017. Un libro absolutamente maravilloso
Besos
Es verdaderamente precioso. Disfruté mucho; buena historia, gran narración, grandes personajes...
Y no lo cogí antes porque pensaba que como todo el mundo hablaba bien seguro que no terminaba cumpliendo mis expectativas, pero sí...
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