sábado, enero 06, 2018

A la hora de cenar

Hay días que no ceno, que tomo alguna magdalena y un café con leche y me basta. Hoy es uno de esos días, pero como no tengo magdalenas aquí he decidido empezar el roscón, aunque tanta nata me empalaga. El roscón estaba entero, pues he ido a partir donde estaba la china, que aquí no era ni un rey ni un haba, sino un búho. Y bastante grande.
Sigo pensando que el roscón, y los postres dulces en general, me resultan empalagosos.

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