jueves, enero 04, 2018

Una tarde en Lerma y Covarrubias

Palacio Ducal y Plaza Mayor, Lerma

Había pasado infinidad de veces junto a Lerma y me hechizaban sus torres picudas. Así que por mi parte no había duda. La arquitectura del siglo XVII de Lerma me recuerda al Madrid de los Austrias y a San Lorenzo del Escorial, lo que no esperaba es que hubiera tantas cuestas. 
Tras subir a la parte alta de la ciudad, donde nos encontramos con el magnífico Palacio Ducal de estilo herreriano, convertido en parador (el único parador de turismo de la provincia de Burgos). Fue residencia durante el siglo XVII de Francisco Sandoval y Rojas, primer duque de Lerma y valido del rey Felipe III, cuando la corte fue trasladada a Valladolid.
Iglesia colegial de San Pedro (siglo XVII)

Tras cruzar la enorme plaza, nos adentramos en una callejuela en dirección al edificio del Ayuntamiento, que también albergaba la oficina de turismo. Lo primero que me llamó la atención fue un plano de tres dimensiones donde se veía el pasadizo que comunicaba el Palacio Ducal y la Iglesia Colegial de San Pedro. Hoy en día se puede recorrer un tramo del pasadizo y la puerta de entrada se encontraba justamente a nuestras espaldas. A lo largo del pasadizo, nos contaban algunas cosas sobre la vida del duque de Lerma, cuya vida privada enriqueció la inspiración de los autores del momento, que comenzaron a escribir sátiras sobre el duque. Aquí surge la sátira política. Fueron protegidos del duque de Lerma dos autores del momento, Lope de Vega y Quevedo, que no sólo escribieron sobre el duque sino que también hablan sobre la Villa de Lerma en varias de sus obras. 
No serían los únicos autores que nos encontraríamos en Lerma. Cuando terminaba el pasadizo nos encontrábamos ante un paisaje impactante, un mirador desde donde se ve toda la vega del río Arlanza y con un paseo denominado "De Zorrilla". No lo seguimos sino que continuamos hasta encontrarnos con la estatua de bronce de José Zorrilla junto a la iglesia colegial de San Pedro, también de estilo herreriano, y la parte más alta de la ciudad. 
Además de la parte alta de la ciudad que es del siglo XVII hay una zona medieval llena de callejuelas con direcciones intrincadas. Volvimos a salir por la puerta de la cárcel, el único arco que aún sobrevive de la muralla de acceso a la ciudad.

Ayuntamiento y Plaza Mayor de Covarrubias

Como aún era de día y Covarrubias no estaba lejos, decidimos ir a Covarrubias. Ya habíamos visitado Santo Domingo de Silos y Covarrubias en una excursión del colegio hace ya muchos años (estudiamos en el mismo colegio de pequeñas), por lo que los recuerdos de entonces estaban algo desvirtuados. Lo que no esperaba era encontrarme un pueblo tan pintoresco como el que encontramos, con un encanto muy navideño, como si nos encontráramos en un pueblo de cuento. 
Recorrer Covarrubias fue casi mágico. Queríamos entrar a ver la Colegiata pero se encontraban en misa, trajimos loteria de allí e hicimos infinidad de fotos, aunque no con mi teléfono que con el 1% de batería no estaba dispuesta a que se me apagara allí por si me llamaban, como así fue.
Ayuntamiento de Haro

De Covarrubias y como aún teníamos que cenar, decidimos ir a Haro, ya más cerca de casa, y es que a mí me encanta el tapeo, sea donde sea. De hecho, hacía mucho que no iba a la Herradura de Haro.
La Plaza Mayor de Haro se encuentra de obras, y casi todos los bares de alrededor estaban cerrados. Con lo que tardo en ir a Haro cada vez, seguro que para la próxima ya está arreglada. 
Pincho del Beethoven, Haro

El Beethoven es visita casi obligada, pero subiendo una foto de un pincho de anoche es obvio que me entra el hambre porque todavía no he cenado. 
No quería alargarme mucho. La escapada fue genial, muy ilustrativa, aunque también gastronómica. 

No hay comentarios: