Hoy es el cumpleaños de mi abuela. Son ochenta y algo. No lo tengo claro. Si se lo preguntara a ella es posible que tampoco supiera decirme.
Me entristece hablar de mi abuela, porque lleva soportando durante años demencia senil. Cuando hablo con ella siempre tengo el corazón en un puño, pues no sé si me reconocerá o me llamará por el nombre de otra persona. Aunque lo cierto es que últimamente siempre he podido hablar con ella bien.
Ochenta y muchos... Es toda una vida.

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