Mi cuñada me va a cortar la yugular en pedacitos y luego va a aliñar al pil pil cuando vea los Cola Caos.
Hay domingos que voy al único supermercado que se encuentra abierto hasta el mediodía. Y justamente hoy ya sé que comeré con mis pequeñas en un italiano. Pero antes se pasarán por mi casa. Y se llevarán los batidos de Cola Cao, es que además hay dos para cada una.
No me quiero imaginar la cara que me pondrá mi cuñada, me dirá algo como que las doy todos los caprichos, y a ellas, que no hay Cola Cao a la hora de comer.
Pero ya se sabe que los padres son los que educan, y los tíos maleducamos.

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