miércoles, enero 24, 2018

El paseo matinal

Cuando tenía veinte años quería vivir en el extranjero. No porque no me guste mi país sino que me llamaban la atención otros países. Me imaginaba viviendo en Alemania o Estados Unidos durante unos años para volver de nuevo a España un tiempo después. Pues nunca han de olvidarse las raíces.
Al final la vida da muchas vueltas y he terminado viviendo en una ciudad de 7.000 habitantes que me encanta. A veces se me hace pequeña, pero adoro pasear por sus calles, me gusta saludar a la gente y que me saluden, me gusta que todo esté a dos minutos.
Supongo que ahí está la capacidad de adaptarse de una persona. Yo me he adaptado a esto con relativa facilidad y creo que me hubiera adaptado a cualquier sitio.

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